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Una transición con dispersión política y economía en baja

Si las inversiones prometidas por China no se esfuman esta vez, podrían alentar la economía en retracción. Pero no ayudarían a despejar los nubarrones inmediatos del frente externo.

21 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
Una transición con dispersión política y economía en baja

Si del consejo de su ministro político depende, la Presidenta enfrentará el desafío electoral para la designación de su sucesor sin modificar la legislación de primarias.

La definición no es menor.

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), en combinación con la ley de control de medios, fueron los dispositivos que establecieron la nueva estructura de oportunidades para el acceso de los partidos políticos al poder en la Argentina. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, se imagina compitiendo con Daniel Scioli en esa puja –en el fondo, bonaerense– por la condición de candidato del oficialismo. Lo que equivale a decir delburó poskirchnerista avalado por Cristina, que hoy comprende la estructura del PJ y el sello del Frente para la Victoria. Scioli hubiese preferido una articulación de primarias que le permitiese algún modo de contención de la disidencia peronista, que lideran dos comensales de anoche: Sergio Massa y José Manuel de la Sota. La posibilidad de alianza, posterior a las Paso. Pero esa pretensión, reconoce el gobernador de Buenos Aires, no tiene visos de realidad.En lo que coinciden Randazzo y Scioli es en admitir un cambio menor que contemple en las primarias el sistema proporcional en la integración de listas, como para alojar heridos de la puja de posicionamientos que ya se libra a brazo partido. Hoy rige un sistema de mayorías y minorías que no facilita del mejor modo la integración de las tribus que proliferan para asomar la cabeza en el diseño de la sucesión presidencial: desde Sergio Urribarri y Julián Domínguez a Juan Urtubey y Agustín Rossi. (Desde la crisis cordobesa de diciembre pasado, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, nunca logró recuperarse como para anotarse otra vez en esa lista que alguna vez lo tuvo como un visir promisorio).Randazzo habla de Massa como de un desconocido. Scioli no lo hostiga demasiado y acaso lo extraña. Massa y De la Sota han estrenado afiches en los que comparten un diseño común. Sus iniciales y el número del prodigio. (+A15 y #DLS15)Entre esos polos, la divisoria de aguas cambia de nombre. Para Scioli y Randazzo, es el Gobierno, la gestión de una década. Para De la Sota y Massa, el límite se apellida Kirchner, el poder real durante más de una década.Mauricio Macri coincide con esta última caracterización, pero impugna la condición populista que a su criterio resume al peronismo. En el disperso panorama de la alianza Frente Amplio-Unen, de a ratos también aparece esa crítica.La disputa de los presidenciables ya es un dato inelu­dible del escenario político.Tanto como el telón de fondo sobre el cual proyectan su juego de sombras. Los indicadores de la realidad económica, social y política se compadecen cada vez menos con la idea de una transición tranquila hacia la administración de un nuevo gobierno. Sombras chinas En la nueva promesa de inversiones chinas, Cristina alivió alguna frustración de sus últimos movimientos de política exterior. Tras difundir como última pieza del relato la inserción en el grupo Brics, el pedido de ingreso argentino al club de potencias emergentes no dio resultado todavía. Ni siquiera hubo una manifestación formal de apoyo al reclamo contra los fondos buitre, en momentos en que se define si la economía del país retorna al inicio del siglo, cuando se declaró el default de la deuda externa.En tanto, uno de los líderes recibidos con la solicitud de alianza quedaba entreverado en uno de los más graves atentados contra un objetivo civil desde la destrucción de las Torres Gemelas.El derribo de un avión malasio, además, puso de relieve la gravedad del conflicto en el que Argentina intervino en solidaridad con Vladimir Putin, el exagente de los servicios del KGB que luego ocupó el poder real en Rusia tras la caída del Muro de Berlín.El pedido al Brics fue el nuevo giro ensayado por la diplomacia argentina mientras se recordaba en el país el fracaso de un intento anterior: el acuerdo con Irán que coronó 20 años de impunidad para la causa Amia.Si las inversiones prometidas por China no se esfuman esta vuelta como el subterráneo cordobés, podrían alentar la economía en retracción. Pero no ayudarían a despejar los nubarrones inmediatos del frente externo. La decisión allí sigue en manos del juez Thomas Griesa.Del mismo modo, está en manos de los sindicatos un nuevo paro general y en manos del juez Claudio Bonadío un nuevo procesamiento a Amado Boudou, y quedó en manos de un centenar de marginales el dominio de la calle el día en que todos estaban de acuerdo en festejar algo en común. De eso se trata el fin del poder. De la impotencia que implica que todo resida en las manos de otro.