Temas del día:

Una novia sin vestido y el trabajo de un año, saqueado

A una diseñadora de Bella Vista le robaron vestidos de egresados y de novia que debía entregar para fiestas de este fin de semana.

09 de diciembre de 2013 a las 09:20 a. m.
Una novia sin vestido y el trabajo de un año, saqueado
Después del vandalismo. El local de Patricia, sobre la bajada Julio Roca. No le quedó nada, excepto vidrios rotos y muebles destruidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).

Patricia Cortez siente que le saquearon parte de su cuerpo. En la medianoche del martes, se llevaron maniquíes con vestidos de novia y de egresadas que deberían haber sido usados el fin de semana que pasó: Patricia no sabía cómo mirar a las madres de las chicas, tampoco qué decirles.

Le robaron los maniquíes, los vestidos y le rompieron los instrumentos con los que trabaja. Pero siente que le robaron y le rompieron los brazos. Así de simple y duro: los brazos.

Su local está en Julio A. Rocca 669 desde hace un año. No tiene nombre. Sobre la pared está dibujado un vestido de fiestas y se anuncian confecciones con asesoramiento personalizado. Todo fue pintado por ella, que es diseñadora de indumentarias, y su esposo. Las vitrinas también las hicieron ellos: quedan sólo esquirlas en el suelo.

“Me rompieron los brazos. Yo le coso a la gente humilde. Hay tanta gente de bien en la pobreza... los maleantes que salieron a robar y a hacer tanto daño no son gente pobre. Están mal educados”, dice. A los 50 años, Patricia tiene que volver a poner a prueba su temple y recomenzar.

Después del vandalismo. El local de Patricia, sobre la bajada Julio Roca. No le quedó nada, excepto vidrios rotos y muebles destruidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).
Después del vandalismo. El local de Patricia, sobre la bajada Julio Roca. No le quedó nada, excepto vidrios rotos y muebles destruidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).

Cada robo que hubo entre el 3 y el 4 de diciembre no termina en ese instante de saqueo. Patricia, dijo, perdió los brazos. Perdió el habla ante las mujeres que fueron a retirar esos vestidos, que cargaban además con meses de expectativas y fantasías de quienes los esperaban.

Los saqueos también quebraron el lazo con los vecinos, que esas noches, cometieron “robo, fraude, traición”, en palabras de la mujer. Los saqueos también nos preguntan a todos: ¿qué hacemos con esto que somos?

La mujer vive con su familia en otro barrio. Por teléfono le avisaron lo que había pasado en su local de Bella Vista, pero ellos no pensaron que el ataque iba a ser tan feroz.

“Yo bordo, coso. Hago el trabajo con tanto amor, con mis manos, veo lo que hago con mis manos. Por eso es un trabajo tan hermoso. Ahora se llevaron el sacrificio de un año”, dice.

Tras el robo, las madres que habían encargado los trabajos fueron a decirle que no se preocupara. Ella piensa en las chicas que egresaban, en la mujer que se casaba. “No sé... siento que tengo que devolverles todo eso”.

Después del vandalismo. El local de Patricia, sobre la bajada Julio Roca. No le quedó nada, excepto vidrios rotos y muebles destruidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).
Después del vandalismo. El local de Patricia, sobre la bajada Julio Roca. No le quedó nada, excepto vidrios rotos y muebles destruidos (Raimundo Viñuelas/La Voz).

Hasta el viernes pasado, 196 familias y pequeños comerciantes como ella pidieron asistencia al Ministerio de Desarrollo Social provincial para volver a comenzar. Hoy recibe un crédito subsidiado y sin interés que ayuda, pero que no resuelve todo.

“Les dije a mis hijos: que esto les sirva para saber que, aunque no haya Policía, no hay que robar”, cuenta.

Su hija más grande tiene 20 años y estudia Magisterio. Ella le dijo a su mamá, tras los saqueos: “Yo tengo que educar a esos chicos”.