Una medida tan difícil de levantar como de sostener
Ningún gobernador planteó la necesidad de levantar el aislamiento. Juan Scharetti no será el primero. En Córdoba no se aliviaría la cuarentena
Si determinar que la inmensa mayoría de la población debía quedarse en su casa –algo que rige desde hace 34 días– fue una decisión difícil para el Gobierno que encabeza Alberto Fernández, resolver el levantamiento de esa medida supera en complejidad a aquella decisión.
La cuarentena total fue dispuesta de modo obligatorio por la Nación, con el aval de todos los gobernadores. Ahora, flexibilizar el aislamiento es una decisión que pesa sobre cada uno de los mandatarios provinciales.
El Gobierno central será el que finalmente habilitará que algunas regiones vuelvan progresivamente a alguna noción de normalidad, pero son las provincias las que deben proponer, acreditar la inexistencia de riesgo de circulación del virus y tomar bajo su responsabilidad el control de la actividad y de la situación epidemiológica: son muy pocas las jurisdicciones dispuestas a asumir ese riesgo, y Córdoba no es una de ellas.
La posibilidad de levantar la cuarentena ni siquiera se analiza en la ciudad de Córdoba ni en el área metropolitana, que es donde se concentra la mayor cantidad de contagios. Pero en el Centro Cívico tampoco se dio curso a los pocos pedidos concretos de avanzar hacia el aislamiento comunitario, es decir, la flexibilización de la vida en pequeños pueblos que puedan aislarse de otras localidades.
Son unos 30 municipios los que hicieron consultas al respecto. En ningún caso se alentó esa posibilidad de salir de la cuarentena total.
A las dificultades operativas que supondrá ese esquema de salida parcial y por regiones se suma el riesgo político que cada gobernador asumirá en el momento mismo en que decida que es hora de flexibilizar las condiciones.
La preocupación por la economía que cae en picada, por la imposibilidad de pagar sueldos y por el desempleo a futuro es idéntica en todo el territorio nacional. Lo real es que la otra coincidencia que se sostiene a 34 días de impuesta la cuarentena es que la salud está por encima de esa realidad productiva desoladora.
Ningún gobernador planteó aún la necesidad de levantar el aislamiento. Juan Schiaretti de ningún modo será el primero.

