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Una mala noticia, en un momento inoportuno

De la Sota priorizó su campaña nacional en dos temas puntuales: inseguridad e inflación. La imputación del jefe de Policía complica su discurso nacional.

24 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Una mala noticia, en un momento inoportuno

La imputación del jefe de Policía, Julio César Suárez, es una mala noticia para José Manuel de la Sota en un momento inoportuno. El gobernador oficializó su candidatura presidencial y ahora, más allá de que exista una apelación, quedó muy debilitado el principal responsable de garantizar seguridad a los cordobeses. Con el encumbramiento del comisario Julio Suárez, un hombre con fama de mano dura, De la Sota trató de enviar un mensaje hacia adentro de la fuerza, luego de la huelga y la rebelión de los uniformados del 3 y 4 de diciembre pasados.También con Suárez (un "tropero", en la jerga policial, es decir, un comisario con mucha llegada a los uniformados) en el sillón principal del edificio de la Jefatura de avenida Colón, el gobernador trató de sacar la mayor cantidad de efectivos a las calles. La saturación con controles callejeros que aparecieron desde marzo logró menguar el actuar de los motochoros, pero eso no significó una merma en los delitos en la Capital.El gobernador necesitaba dar alguna señal en la cuestión de la seguridad porque su campaña como aspirante presidencial está centrada en dos flagelos que encabezan los sondeos de opinión como principales preocupaciones de la gente: la inflación y la inseguridad.De allí que, más allá de afectar la gestión, el problema judicial de Suárez impactó en la campaña nacional del gobernador.La decisión del fiscal Alfredo Villegas cayó como un balde de agua fría en el Centro Cívico. Tanto que el miércoles pasado, desde las 16, cuando comenzó a circular la versión de la imputación de Suárez, las fuentes del Gobierno demoraron más de seis horas en admitir la delicada situación. Algunos miembros de la Fiscalía General –con aceitados vínculos con el delasotismo– debieron dar más de una explicación por no haber advertido sobre la decisión que iba a tomar el fiscal Villegas.Por ahora, Suárez seguirá al frente de la fuerza. Pero, nadie se anima a pronosticarle un futuro prolongado en ese sensible cargo.