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Una campaña a secas

Los diques advierten que la falta de agua se impondrá como tema de campaña. Evidencian, además, que la Provincia se desentendió por años de un factor esencial para la vida misma. Virginia Guevara.

07 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Una campaña a secas

Los diques de Córdoba no paran de bajar, y el período de lluvias concluyó. Casi todos los embalses de la provincia están más abajo que en 2010, y todo indica que en plena campaña electoral estarán peor, porque sigue vigente la sucesión de las estaciones y, en Córdoba, en invierno no llueve. Es un dato político de peso. La falta de agua amenaza a los miles de cordobeses del centro de la provincia. Los productores del cinturón verde ya casi no pueden regar, en Salsipuedes la situación es igual de dramática que en el verano, y la bajante del dique La Quebrada amenaza con batir un nuevo récord, pese a que uno de los principales méritos hídricos de la gestión de Juan Schiaretti es el acueducto que alivió a ese embalse. La sequía condicionará también a los candidatos: no habrá manera de que transiten otra campaña sin explicar cómo piensan garantizar el acceso al agua potable, y sus equipos técnicos estarán obligados a demostrar que hay algo más que marketing detrás de cada lista. Más allá de la lectura simplista respecto a quién será el más perjudicado, subyace un trasfondo trágico: el de un Estado que postergó al último escalón de sus prioridades algo que en Córdoba es fundamental para la vida misma: juntar el agua. ¿En qué más puede pensar una familia que tiene sus canillas secas? ¿A qué se reduce la política para la ciudadanía que tiene que esperar el camión que dos veces por semana le llene el tanque? Sin dudas el riesgo político mayor será para Unión por Córdoba, que gobierna desde 1999 y no logró sumar una gota a la capacidad de embalse de la Provincia. En estos 12 años, no se desarrollaron proyectos de nuevos embalses ni de acueductos que traigan agua desde otras provincias. El único plan concreto de José Manuel de la Sota –que hace poco quedó desestimado– lejos de aportar al recurso hídrico, amenazó con limitar a la cota 33 la capacidad del lago de Carlos Paz, para dar lugar a desarrollos inmobiliarios.Tampoco se hizo casi nada por frenar el derroche: Aguas Cordobesas no puso los medidores gratuitos que preveía el contrato original y, tras la renegociación, los está cobrando desde hace meses y los instala a paso de tortuga. La reparación del canal Los Molinos-Córdoba fue anunciada decenas de veces –la última por la Presidenta, semanas atrás– pero sigue perdiendo la mitad del agua que transporta. Al último embalse lo inauguró Eduardo Angeloz. El último proyecto concreto para sumar data de 1996: el dique de Cuesta Blanca, frenado por Ramón Mestre debido a la presión ecologista. Como para salir del paso, Schiaretti esbozó días atrás su idea de hacer un acueducto desde el Paraná. Al mismo tiempo, avisó que no hay plata para semejante obra. ¿Habrá en el futuro?