Un presente griego
El que gane enfrentará un escenario económico harto complicado: después de una década de bonanza, el viento soplará de frente.
Pasaron cosas raras en estas elecciones. Un señor muy mayor metió 1.500 pesos dentro de un sobre y luego lo depositó en la urna, quizá pensando que así votaba por Evita. Una señora entró en el cuarto oscuro y no salió más: cuando abrieron la puerta, se había desvanecido. Nadie supo más de ella. En Córdoba, llovió en agosto, un mes en el que habitualmente lo único que llueve es ceniza de las sierras en llamas. No quedan aquí las rarezas: la participación del electorado fue muy baja y eso se puede entender por los problemas climáticos, pero los encuestadores acertaron los pronósticos y quizá sea esta la novedad más sorprendente. Sin embargo, hay ciertas invariantes, algunas de ellas históricas: por ejemplo, la mayoría de los argentinos sigue votando al peronismo, en su vertiente tradicional o en sus modelos aptos para la clase media alta. Después de 12 años en el poder, el kirchnerismo, aun en su versión naranja, atenuada, da pelea en casi todos los frentes, salvo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba.
Parecida a San Luis
Y hablando de Córdoba, se parece cada vez más a San Luis, no por sus ociosas autopistas sino por la fidelidad testimonial de un electorado que quisiera ver presidente a José de la Sota, el líder político provincial más influyente de las últimas décadas, de un modo bastante similar al deseo de los puntanos, que renuevan religiosamente sus votos de fidelidad a las aspiraciones presidenciales de todo aquel que porte el apellido Rodríguez Saá. De manera paralela, una vez más queda en evidencia que, aunque cerca del 60 por ciento de la sociedad no esté dispuesta a votar a Scioli, está huérfana de un liderazgo que aglutine la demanda de cambio. Es posible que eso siga así.
Octubre promete más
Las sorpresas de agosto fueron módicas, pero octubre promete novedades extraordinarias. Enumeramos algunas, en orden de certeza:
a) Por primera vez
en su historia, la UCR no tendrá un candidato a presidente en las elecciones nacionales. La pérdida de votantes del partido de Alem llega así a su punto histórico más bajo, y es difícil imaginar que lo pueda revertir en el corto plazo.
b) Por primera vez,
un gobernador de Buenos Aires resultaría elegido presidente en elecciones abiertas, rompiendo así la famosa maldición ancestral. Un territorio que ocupa más del 11 por ciento de la superficie nacional, el mayor producto bruto geográfico y la cantidad de electores más grande, jamás fue capaz de llevar a la presidencia a un gobernador.
c) Quien gane enfrentará
un escenario económico harto complicado: después de una década de bonanza con vaivenes, el viento soplará de frente, y muy fuerte; con caída en el precio de las materias primas; con gasto público y déficit fiscal récords; con atraso cambiario, déficit comercial y evaporación de reservas; con encarecimiento del crédito externo; con altísima inflación y un socio comercial que se cae a pedazos, para nombrar algunos problemas. El regalo que el pueblo le haga al que elija presidente bien puede ser considerado como un presente griego, de manera literal y figurada.
*Periodista

