Un escenario complicado para la discusión salarial
Las agrupaciones médicas y el gremio docente están disconformes con la oferta salarial que ofrecería el Gobierno y ven un escenario complicado de discusión. Luis Kempa.
Lejos de lo que imaginaba José Manuel de la Sota –además del prolongado e irresuelto conflicto hospitalario– el escenario de discusión salarial con los gremios estatales se vislumbra complicado. Ya es un secreto a voces que la oferta salarial que propondrá el Gobierno cuando se inicien las negociaciones a partir de febrero será del cinco por ciento para el primer trimestre.Desde el Gobierno nacional se pretende que las paritarias se sitúen en torno al 18 por ciento y la Provincia buscaría no desentonar demasiado con esa pauta. El principal desafío del Gobierno cuando comience a discutir salarios en febrero será poner fin al conflicto en la salud. Voceros oficiales admiten que la idea es otorgar un mayor aumento a los médicos en forma gradual. La anterior administración provincial reconoció, con números en la mano, que los profesionales de la salud tienen un atraso salarial del 30 por ciento respecto de los sueldos de los administrativos de la provincia.La primera reacción de las agrupaciones médicas al trascendido de una mejora del cinco por ciento para el trimestre fue de rechazo.Pero, también, el gremio de los docentes provinciales, el más numeroso de Córdoba, expresó sin cortapisas su disconformidad con esa mejora.Tanto el Gobierno provincial como la UEPC (docentes) reconocen que la paritaria docente nacional, que se definirá a mediados de febrero, será un parámetro importante. El gremio docente provincial esperará ese número para cerrar su acuerdo.Aunque la UEPC logró que el Gobierno mantuviera a Walter Grahovac como ministro de Educación, no está dispuesta a resignar salarios. Aseguran que en Santa Fe los sueldos de los maestros están por encima de los de Córdoba y señalan que Neuquén ya cerró una mejora del 17 por ciento para el primer semestre.El principal aliado con que cuenta el Gobierno es el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), cuyo titular José Pihen, fue reconocido por De la Sota, por segunda vez, con una banca en la Legislatura. Pero, Pihen sabe que su poder radica en su conducción gremial y que sus afiliados no avalarán que resigne sus reclamos salariales.Los gremios, más o menos amigos del Gobierno, pronostican una paritaria caliente.

