Un despliegue ofensivo que desnuda limitaciones
El peronismo, desde sus distintas fracciones, confluyó en una ofensiva y puso en evidencia las fisuras del oficialismo.
- Las elecciones con cancha inclinada se resisten a morir en Argentina.
- El clima colaborativo que había alcanzado con la mayoría de la oposición parece haber concluido.
El gobierno de la coalición Cambiemos se apresta a cumplir un año del acceso al poder y ya entrevé el inicio de un período signado por la competencia electoral. El clima colaborativo que había alcanzado con la mayoría de la oposición parece haber concluido. El peronismo, desde sus distintas fracciones, confluyó en una ofensiva que se hizo particularmente intensa en los últimos días. En cuestión de horas, le impuso al oficialismo el costo de un proyecto de emergencia social, lo complicó con el Impuesto a las Ganancias, les bajó el pulgar a las iniciativas para morigerar excesos en el sistema de riesgos de trabajo, amenazó con un paro de las organizaciones sindicales y un estallido social de los piqueteros, retuvo en el Senado la discusión del próximo Presupuesto y le volteó al Gobierno la propuesta de reforma electoral. Al mismo tiempo, ese despliegue puso en evidencia algunas limitaciones para nada leves de la coalición oficialista. El titular de la Cámara de Diputados y tercero en la línea de sucesión presidencial consideró que Cambiemos fue un armado electoral exitoso, pero advirtió de que no se consolidará como estructura política. Elisa Carrió, eficaz demoledora de relatos opositores, demostró a su vez que también puede actuar de ese modo hacia dentro del Gobierno, en los peores momentos. Este escenario complejo es el que abordamos en nuestro Primer Plano de hoy y es el que seguirá en evolución cuando esta semana el oficialismo se repliegue para revisar sus estrategias y resolver sus cuitas internas. Mientras, algunas consecuencias poco favorables de estos desentendimientos han comenzado a percibirse. El fracaso de la reforma electoral nacional puso de nuevo el debate sobre la transparencia del voto en un lugar similar al de 2015, plagado de sombras de fraude y manipulación. Las elecciones con cancha inclinada se resisten a morir en Argentina.

