Un debate que comienza a tomar calor
Acá no está en discusión el precio del agua, sino el contrato mismo. Walter Gianonni.
Es posible que para un gran número de usuarios la tarifa del agua sea accesible, más aún si se la compara con otros servicios como la electricidad o la tecnología, rubro “suntuario” que cada vez cobra más participación en los presupuestos familiares.
Casi el 95 por ciento de los clientes terminarán pagando boletas que van de los 30 a los 44 pesos mensuales por 25 metros cúbicos, la base a partir de la cual entran a facturar los medidores, aquellos que ya están instalados y los que se pondrán a partir de la aplicación del plan quinquenal que ayer evaluó la audiencia pública convocada por el Ersep.
Es más, en medio de la inflación que golpea a la canasta familiar, 35 pesos para 25 mil litros del vital elemento parecen un ganga de feria comparados con los veintipico que cuesta un kilo de carne, de pescado o los nueve pesos que sale un kilogramo de fruta de aceptable calidad. Ni qué hablar si la equivalencia se traza contra una Coca-Cola.
Pero el tema es que acá no está en discusión el precio del agua. El debate que comienza a tomar calor nuevamente y se intensificará a medida que se acerque el 2011 electoral es el contrato que vinculada a la prestataria con la Provincia y la creciente cantidad de problemas (¿irregularidades podría decirse?) que hay al medio.
Interpretaciones retorcidas del contrato, inversiones no cumplidas, actualizaciones semestrales de tarifas y auditores que no pueden serlo, por enumerar algunas, le quitan trascendencia al otro aspecto que admite poca discusión: el agua en Córdoba es accesible y de calidad aceptable.

