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Un conductor que necesita chofer

El discurso de transparencia bien podría estar acompañado por la difusión del listado completo del personal del Concejo Deliberante. Roberto Battaglino.

07 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Un conductor que necesita chofer

La política cordobesa nos suele introducir en debates muy interesantes, como por ejemplo si el titular del Concejo Deliberante capitalino debe o no tener chofer, si ese trabajador del volante hay que contratarlo dentro o fuera del personal del cuerpo o cuáles son las necesidades funcionales de traslado.

Para no desentonar con todas las composiciones del Concejo desde el regreso a la democracia, otro escandalete envuelve al cuerpo presidido por el viceintendente Carlos Vicente.

El vice tuvo contratado un chofer durante un par de años. Cuando éste se fue, en diciembre pasado, empezó el cruce de denuncias, que tuvieron un pico el domingo pasado, cuando el programa ADN, de Canal 10, emitió un informe sobre la presunta contratación de una secretaria privada que nunca habría pisado el Concejo y cuya remuneración habría ido a parar a manos de uno de los colaboradores de Vicente.

En los cuerpos parlamentarios hay una práctica, que no por extendida deja de ser perversa: designar personas que no cumplen funciones, o que las cumplen en otras áreas, o que reparten sus ingresos con otras. Más allá de que tales prácticas pueden constituir un delito, es un claro indicador de la degradación de la política.

Vicente y su gente llegaron al Concejo con el discurso de renovar y dar más transparencia a las instituciones. Las sucesivas firmas de actas en tal sentido no le alcanzaron a la gestión Vicente para publicar el listado completo del personal del Concejo Deliberante.

Con ese dato, que debería ser público, los cordobeses tendrían un elemento más para formarse una opinión respecto de la necesidad o no de contratar un manejador de vehículos fuera de esa planta. Porque no sólo está en discusión la veracidad o falsedad de la acusación de un ex chofer, sino que está abierto el debate sobre el uso de las instituciones como botín para aconchabar afinidades políticas.

Entre las múltiples consideraciones que merece el flagelo de la corrupción, hay quienes sostienen que el fenómeno también debe ser analizado a la luz de aquellos que hacen erogaciones de dineros públicos innecesarias o injustificadas.

El episodio del chofer tal vez se trate de una cuestión menor. Pero cobra significado si se tiene en cuenta que importantes exponentes del denominado progresismo cordobés hicieron gestiones para evitar la difusión de las denuncias.

Entre tanto conductor político, a veces es necesario un chofer.