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Un beso propio de una victoria

Al entrar al escenario, Macri toma la iniciativa del saludo con palmadas sobre la espalda de Scioli. Lo que constituye un gesto amistoso, pero también dominante. Al final vuelve a realizar el mismo gesto como despedida, marcando que es él el que define los términos de la relación. 

16 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Sergio Rulicki | Experto en comunicación no verbal
Un beso propio de una victoria

Al entrar al escenario, Macri toma la iniciativa del saludo con palmadas sobre la espalda de Scioli. Lo que constituye un gesto amistoso, pero también dominante. Al final vuelve a realizar el mismo gesto como despedida, marcando que es él el que define los términos de la relación. Desde el comienzo, Macri y Scioli muestran una diferencia actitudinal básica, ya que el candidato de Cambiemos contesta al saludo de buenas noches de Marcelo Bonelli, mientras Scioli no lo hace.El principal componente que puede observarse sin recurrir a la observación repetida del video es la diferencia paralingüística: la dicción de Macri fue definitivamente más clara y su ritmo de enunciación no perdió fluidez, mientras que Scioli perdió la fluidez en muchas ocasiones, hablando en forma entrecortada, con pausas más largas entre palabras, lo que representa una carga cognitiva mayor, es decir que Scioli tuvo que hacer un mayor esfuerzo mental que Macri para enunciar sus ideas, formular preguntas y responder. Macri tuvo una mejor modulación de la entonación con cambios más melódicos, mientras Scioli se comió las eses, y tuvo varios furcios. Macri tuvo mejor timing : terminaba sus frases justo cuando se le acababa el tiempo, mientras que a Scioli los moderadores tuvieron que interrumpirlo en varias ocasiones por pasarse del tiempo establecido. Macri sonrió más, mostrándose más asertivo, contento y satisfecho, mientras a Scioli se lo vio más nervioso, sobre todo mientras hablaba Macri o enunciaba sus preguntas. En varias ocasiones, mientras Macri preguntaba, a Scioli se lo vio con la boca abierta: o le faltaba el aire o debía reprimir su impulso de interrumpir. A Macri se lo vio más descansado, mientras que Scioli transmitió mayor agotamiento con sus párpados relajados y un tanto caídos. Ambos ilustraron con sus manos, pero Scioli realizó numerosos señalamientos hacia cámara con el dedo índice, un gesto agresivo. También intentó transmitir precisión uniendo sus dedos índice y pulgar. Scioli se acomodó la corbata en varias oportunidades, un gesto de acicalamiento, señal típica de incremento de estrés. Ambos mostraron cejas elevadas y profundas arrugas en la frente, lo que constituye una postura defensiva, pero a Macri se lo vio controlando esta postura, y volviendo a alisar su frente, mientras que en Scioli las cejas levantadas y las arrugas en su frente permanecieron más tiempo.Finalmente, la frecuencia de pestañeo Macri estuvo la mayor parte del tiempo dentro de los parámetros normales de una situación que no es vivida de manera estresante, cada tres o cuatro segundos, mientras que por momentos Scioli pestañeaba una vez cada segundo, una clara señal del incremento de estrés.Por último, durante el cierre, en el que subieron las mujeres de ambos al escenario, Karina Rabolini saludó primero a Macri y a su mujer antes que a su marido, con quien fue muy poco efusiva, mientras que Juliana Awada encaró primero que a nadie a Mauricio, y lo besó con más intensidad en la boca, casi como si lo felicitara por una victoria.