Tras el secuestro, Severo dijo que declarará
Es uno de los principales testigos de la causa por el crimen del militante del Partido Obrero. Señaló que sus captores le dijeron que "deje de joder con el ferrocarril" y que "ni la Policía, ni los derechos humanos, ni la Presidenta" lo iban a salvar.
Buenos Aires. Enrique Alfonso Severo, el testigo del caso Ferreyra que permaneció secuestrado durante varias horas el jueves pasado, declaró ayer ante un fiscal y aseguró que sus captores le dijeron que "ni la Policía, ni los derechos humanos, ni la Presidenta" lo iban a salvar. "Me dijeron que me deje de joder con el ferrocarril. Que ni la policía, ni los derechos humanos, ni la Presidenta me iban a salvar", afirmó en diálogo con los periodistas que lo esperaron en la puerta de la fiscalía Nº3 de Avellaneda, que investiga la extraña desaparición.Relató que los secuestradores lo acusaron de "buchón y alcahuete". "Me dijeron: 'No declarés; ¿qué tenés que declarar? Pensá en tu familia'", contó.Pero, luego, en una entrevista con una radio porteña, ratificó que prestará declaración en el juicio que se sigue por el crimen de Mariano Ferreyra, el joven militante del Partido Obrero asesinado por una patota sindical el 20 de octubre de 2010. "Voy a declarar porque tengo las pelotas suficientes", dijo. En una furgoneta. Según fuentes allegadas al caso, el ex gerente ferroviario aseguró que estuvo toda la jornada del jueves "arriba de una furgoneta, boca abajo, sin poder ver, tapado con una frazada". Y que el vehículo sólo circuló unos 20 minutos cuando se lo llevaron y luego permaneció parado durante 22 horas. Según trascendió de su relato, los delincuentes habrían sido tres. "A uno solo vi bien", habría señalado Severo, quien en la actualidad es propietario de varios remises.En diálogo con Radio Mitre, Severo recordó detalles del momento de su liberación. "Nadie me quería ayudar mientras deambulaba, estaba descalzo y con los precintos, era muy feo, hasta que me ayudó el empleado de diario Popular ", relató.Sobre las horas que estuvo secuestrado, trató de no dar detalles. "Estaba como metido en una bolsa, escuché algunas cosas, pájaros, gallinas y el paso del tren. En un momento escuché 'limpiarlo al gil'. Creo que me hice pis encima", relató. Kirchnerista. El testigo no ocultó su apoyo al kirchnerismo, aunque aseguró que hasta anoche ningún funcionario del Gobierno nacional se había comunicado con él. "Yo quiero vivir en democracia; apoyo a la Presidenta, no tenemos que poner piedras en el camino. Yo nací peronista y luego me hice kirchnerista", admitió. No obstante, lanzó algunas críticas: "Golpeamos montones de puertas, nos cansamos de golpear, a lo mejor hoy nos pueden abrir alguna puerta". Severo declaró durante más de cinco horas en la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) Nº3 de Avellaneda, ubicada en la avenida Mitre 2615. Ingresó poco antes de las 8.30, acompañado por una fuerte custodia policial, para que cuente todo lo que ocurrió durante las 24 horas en que estuvo desaparecido, desde la noche del miércoles a la del jueves.Al salir de su domicilio, custodiado por personal de la Policía bonaerense, llegó a decir en medio de un tumulto de periodistas, camarógrafos y fotógrafos que no sabía quiénes eran los responsables del hecho. La "aparición". Severo fue liberado pasadas las 22 del jueves último, en la calle Clemenciau al 50, en Gerli, donde fue auxiliado por un vecino. Severo se encontraba maniatado con precintos de plástico, vendado y con algunos golpes, luego de ser abandonado por un vehículo que aún no fue identificado. Socorrido por un vecino, Severo habría entregado dos números de teléfono pertenecientes a una remisería de su familia, desde donde finalmente fue escoltado por efectivos policiales y acompañado por allegados al Hospital Municipal de Avellaneda. Recibió el alta médica a las 0.30 de ayer, luego de ser sometido a una serie de análisis que constataron algunos golpes que no tendrían consecuencias graves.Tres horas después de su aparición, Severo dijo lo que le había ocurrido era "un mensaje para la Presidenta".Testimonio vital
Quién es. Alfonso Severo es un ex directivo de Ferrobaires, que se desempeñaba como gerente de área en las oficinas del edificio de Plaza Constitución. En 2009 fue suspendido y, según denunció, fue "echado a los tiros" por un delegado de la Unión Ferroviaria.
Vínculos. Si bien no fue testigo directo de los hechos ocurridos el 20 de octubre de 2010, cuando mataron a Mariano Ferreyra, su testimonio sería vital para establecer vínculos entre la Unión Ferroviaria y cómo se organizó la patota que asesinó al militante del Partido Obrero.
Amenazado. El 21 de octubre de 2010, un día después del crimen de Ferreyra, Severo denunció que su casa había sido baleada a las 3.35 de esa madrugada. Severo adjudicó el ataque a "las patotas de Alberto Trezza, que maneja Ferrobaires"."Tienen miedo"Severo dijo anoche que "hay gente que tiene miedo" de lo que él va a decir en el juicio oral por el crimen de Ferreyra. Y agregó que cuando declare revelará detalles que no brindó en la instrucción.Más información- Vinculan el caso con una conspiración- Un extraño episodio con antecedentes del testigo

