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Todo negativo

Narcotráfico, energía y fuego. Hacía más de una década que el gobernador De la Sota no se enfrentaba a un combo tan complicado.

19 de septiembre de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Todo negativo

Hay que remontarse lejos, tal vez hasta 2002, para encontrar a un José Manuel de la Sota en un momento tan complicado como el actual.

Aun así, en aquel momento había espacio para el consuelo de tontos. El descalabro financiero había puesto a todos los gobernadores contra las cuerdas, a excepción de Carlos Reutemann (Santa Fe no estaba endeudada), los Rodríguez Saá (San Luis era acreedora de la Nación) y Néstor Kirchner (Santa Cruz aún podía vivir de las regalías petroleras). No era el caso de Córdoba. De la Sota tuvo que colocar a Juan Schiaretti en Finanzas, que, también ayudado por un contexto que comenzó a mejorar, enderezó el barco.

Ahora, en Córdoba se han complicado las cosas y no es por culpa de un mundo que se nos cayó encima, como suele decir Cristina Fernández para excusarse de sus propias responsabilidades.

Más allá de las acusaciones iniciales

–ahora soterradas– al fiscal federal Enrique Senestrari por su adhesión política al kirchnerismo, a la administración de De la Sota le resulta difícil defender la acción de su Gobierno en el muy vidrioso y pesado mundillo del narcotráfico.

La marcha atrás con el proyecto que había sacado de la galera para retomar la iniciativa frente a las noticias y los hallazgos que lo sorprenden todos los días es apenas un traspié más. Ese barril aún no tocó fondo.

A este paso, sus alfiles en la Legislatura van a tener que pedir que las próximas instrucciones vengan certificadas ante escribano. Y De la Sota no parece tener a mano un jugador habilidoso y despierto.

Alguien que advierta antes que los opositores que, por ejemplo, podría ser incompatible que un subordinado del jefe de Policía como el jefe de Lucha contra el Narcotráfico sea designado por el pluripartidista Poder Legislativo, mientras a su superior lo designaría el monocromático Poder Ejecutivo. En una de esas, hace falta más audacia y proponer que al propio jefe máximo de la Policía lo designe una mayoría pulsuda de la Legislatura.

Luz y fuego

Aunque de lejos es lo más grave en términos institucionales y de seguridad para los cordobeses, el escándalo narco no es lo único.

Los calores que ya despuntan en el horizonte serán la prueba de la pureza para la provisión de energía en Córdoba, luego de que se conociera que un error todavía no precisado sacó de operaciones a dos de las tres máquinas generadoras de la de por sí cuestionada central de Pilar.

De lo que no hay duda es de que el evento les cargará a las delicadas finanzas de Epec una mochila adicional que habrá que afrontar. Y las redes eléctricas tendrán que aguantar para “traer” del sistema interconectado entre 10 y 20 por ciento de la electricidad que se consume en Córdoba.

La reacción frente a luces que sin dudas no se encienden suele ser mucho más contundente que la opinión frente a sospechas de corrupción policial, que siempre admiten dobles lecturas y teorías conspirativas.

Queda un tercer tema, de muy inferior envergadura pero también políticamente costoso para el Gobierno provincial, que se apagó con el fuego de las sierras y que ha quedado por el momento tapado por el escándalo: la distribución de los fondos a los cuarteles de bomberos.

El barco se ha vuelto a ladear.