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Todo el Estado de campaña

Nación, Provincia y Municipalidad de Córdoba serán, hasta el 27 de octubre, tres brazos del Estado pulseando por nueve bancas en Diputados. Pelearán con las herramientas, el aparato (y los recursos) que sólo puede ofrecer el Estado.

07 de julio de 2013 a las 02:08 p. m.
Todo el Estado de campaña

Los ciudadanos cordobeses hace años que no logran divisar que los diferentes estamentos del Estado que ellos sostienen coordinen siquiera mínimamente sus políticas, sus esfuerzos y sus recursos (los de los ciudadanos) para mejorarles las calidad de vida.

La Provincia y la Nación son estados en conflicto desde hace más de dos años, y la Municipalidad de Córdoba hasta ahora hizo malabares para conservar un lugar neutral que le permitiera mantener negociaciones con ambos bandos.

Desde la semana pasada y hasta pasado el 27 de octubre, serán tres jurisdicciones enfrentadas.

Tres brazos del Estado cara a cara con los electores, pulseando por nueve bancas cordobesas en la Cámara de Diputados, pero batallando en definitiva por la sobrevivencia de tres proyectos políticos.

Cada jurisdicción estatal –no son tantas las capitales de provincia donde esto sucede– tendrá su lista completa de candidatos posando a la hora de los actos oficiales, los anuncios de obras, la entrega de planes sociales o créditos para vivienda y las inauguraciones pagadas por todos los vecinos y, prolijamente, coordinadas para lucir como actos de campaña y luego ser difundidas con presupuesto oficial. Se sabe que esas actividades se multiplican en campaña.

Todas las encuestas indican que la pulseada principal será entre Provincia y municipio. Entre Juan Schiaretti y Oscar Aguad. José Manuel de la Sota y Ramón Mestre, defensores de la “cordialidad institucional”, ayer sonrieron juntos en los actos por los 440 años de la ciudad, pero en las horas previas iniciaron la contienda.

La Municipalidad de Córdoba tiene su Hospital de Urgencias colapsado por accidentados de buena parte del territorio provincial, pero la Provincia inauguró en la ciudad dos centros de atención primaria que el municipio no entiende prioritarios. Ayer, Mestre y De la Sota sonrieron, pero en la semana sus funcionarios se dijeron de todo por esos dispensarios, entre otras cosas.

Las publicidades de la Provincia que anuncian obras en la Capital como si se tratara de un regalo –o, al menos, promesas obsequiadas a futuro a los capitalinos– indignan en la vereda mestrista, donde sostienen que si la Provincia coparticipara todos los recursos que corresponden, el municipio podría ejecutar muchas más obras que las “regaladas” por De la Sota.

Para completar el cuadro, el gobernador dijo que el intendente debería agradecerle, como si la Provincia no tuviera ninguna obligación con el 40 por ciento de la población que habita la Capital y que también le paga a Rentas.

De la Sota recibe multiplicado de la Nación todo eso que el mestrismo le reprocha, y mucho más. Para el Gobierno nacional, el Estado provincial no existe más allá de la liquidación de la coparticipación. Todo lo demás son litigios cruzados y agravios mutuos.

Eliminada la jurisdicción provincial, lo que sigue son los municipios: allá van, entonces, los contingentes de intendentes a escuchar millonarias promesas de obras, siempre y cuando se declaren kirchneristas sin vueltas.

El problema es que esas promesas no miden en las encuestas. Sin dudas, los cordobeses recibirán mucho más que eso de la Nación antes del 27 de octubre: al fin y al cabo es el brazo más importante de ese Estado que cada vez se lleva más y se acuerda de “regalar” a la hora de las elecciones.