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Toda una muestra de autoridad municipal

Tras 36 horas de paro, el municipio volvió a flexibilizar los términos del arreglo extrajudicial con los choferes. Virgina Guevara.

07 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Toda una muestra de autoridad municipal

"Me van a conocer", advirtió en la noche del 19 de mayo el intendente Daniel Giacomino ante las cámaras televisivas. La advertencia era para los empleados de Tamse, en caso de que al día siguiente volvieran a cortar el servicio, como habían hecho ese día. El 20 de mayo amaneció sin colectivos y el intendente en persona estuvo a las 6 en punta de línea. Pese a la amenaza pública, terminó cediendo mejores condiciones para el acuerdo extrajudicial por deudas salariales del período 2002-2004.

El episodio de ayer fue muy similar. Tras 36 horas de paro, y con el intendente diciendo que no había ninguna posibilidad de modificar las condiciones ya acordadas, el municipio volvió a flexibilizar los términos del arreglo extrajudicial con los choferes, que cobrarán el ciento por ciento de lo que reclaman, en siete cuotas.

Son dos buenos ejemplos del modo en que se resuelven los conflictos en Tamse; no existe otro criterio de autoridad que la permanente sumisión de la conducción a la voluntad de los empleados. A tal punto que Giacomino cedió la mitad del directorio de la empresa a representantes de los choferes y que esos directores están entre quienes mantienen demandas contra Tamse.

La auditoría que en mayo pasado reveló groseros desmanejos administrativos en el pago de vacaciones y anticipos de sueldos es otro ejemplo claro de esta situación: el Ejecutivo filtró ayer los datos de ese informe que, entre otras cosas, recomienda ir a la Justicia por la posible comisión de delitos dentro de Tamse. Pero no explicó en ningún momento por qué esa auditoría está cajoneada desde hace siete semanas, sin que se haya adoptado ninguna medida correctiva ni se haya pedido la intervención judicial.

La autoridad municipal sobre Tamse se limita a la firma de las transferencias que cada mes van a cubrir el déficit imparable de la empresa. De más está decir que las asambleas eternas, los paros permanentes, las incontrolables carpetas médicas y el fenomenal descuido de la flota no tienen ningún costo para los empleados: pagan todos los cordobeses.