Tendría que asomar el sol, pero preocupan las nubes
Juan Schiaretti, Ramón Mestre y unos cuantos intendentes cordobeses dispondrán el año que viene de unos recursos que no estaban acostumbrados a tener.
Tres afluentes llenarán el dique de sus arcas: mantendrán la presión fiscal a tono con la inflación; recibirán recursos nacionales –algunos– y fondos de coparticipación que no llegaban –otros–, y reforzarán la toma de créditos internacionales.Lo que debería ser un horizonte despejado para el despegue o consolidación para sus gestiones viene con amenazantes nubarrones incluidos.Los que analizan el presupuesto que envió el gobernador de Córdoba a la Legislatura sostienen que está todo más que bien, pero se necesitan una reactivación urgente de la economía nacional y una más urgente recuperación de la capacidad adquisitiva de vastos sectores de la sociedad.Por más que Córdoba reciba unos fondos de los que hacía mucho no disponía, que se acelere la obra pública, que se refuercen las partidas de promoción social, si la rueda de la economía nacional no gira con un poco más de énfasis, la situación será compleja.Schiaretti lo ha manifestado en público y se lo ha dicho con más insistencia a sus colaboradores: cree que la situación social pende de un hilo y que hay que concentrar esfuerzos para tender una malla de contención.Hace unas semanas se difundía que el 5,5 por ciento del empleo privado formal en Córdoba son los programas de promoción oficial, como el Plan Primer Paso y sus variables. La cifra es significativa y revela el grave problema de la creación de puestos de trabajo que se viene dando desde hace casi un lustro.En la Provincia sostienen que el hecho de que el 30 por ciento del Presupuesto 2017 se destine a obra pública va a implicar, entre otras cosas, una reactivación del empleo, pero también reconocen que no será suficiente. Si la economía nacional no arranca, las complicaciones serán para todas las administraciones.Schiaretti ha ratificado, por enésima vez, esta semana, su incondicional respaldo a la gestión de Mauricio Macri y del ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, y explicó en la Legislatura que el cálculo cordobés está hecho a imagen y semejanza del que presentó su colega Alfonso Prat Gay en el Congreso. Esto vuelve a acotar, también por enésima vez, el margen de oposición provincial para Cambiemos. Los legisladores de esa coalición no tendrán mucho para cuestionarles a los números de Schiaretti, sostienen en Unión por Córdoba, ya que están tomados de las proyecciones nacionales y benefician (por el aumento de los impuestos coparticipables y por el congelamiento de tasas específicas) a las gestiones municipales. Pero en Cambiemos dicen que todo lo que hace y promociona Schiaretti es gracias a la plata que le manda Macri. Consideración que podría hacerse extensiva a Mestre, que con recursos propios no podría ni barrer las calles de la ciudad.A Schiaretti le ha aparecido un adversario inesperado, porque siempre fue un aliado de Unión por Córdoba: el sector rural. A las entidades del agro no les cayó simpático que le revalúen las propiedades y se quejan de la suba impositiva, que ronda entre el 35 y el 45 por ciento. En el oficialismo provincial tiran números gruesos: dicen que el aumento implicará que el campo aporte 2,3 mil millones de pesos más, pero que habrá obras que beneficien al sector por unos seis mil millones. Y dan un dato más: dicen que si Macri hubiese cumplido su promesa de rebajar otros cinco puntos las retenciones de la soja, los productores de Córdoba tendrían en sus bolsillos 4,5 mil millones de pesos más en 2017, con lo cual en el oficialismo provincial –cuya base electoral está en sectores de fuerte incidencia del agro– consideran que la queja por el aumento no tiene sustento.

