Temas del día:

Tamse le puso un manto de piedad a sus desmanejos

Una auditoría externa confirmó irregularidades, pero las atribuyó a que la firma se administraba con “procedimientos informales”.

10 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Tamse le puso un manto de piedad a sus desmanejos

Una curiosa metamorfosis sufrió en los últimos 50 días la auditoría externa que se realizó sobre los procedimientos administrativos –en particular de recursos humanos– en la empresa municipal Tamse. El primer informe, elaborado por Dutto & Asociados el 20 de mayo, detectó irregularidades en anticipos de sueldos y vacaciones, y sugirió formular denuncias “ante la existencia de un posible delito”.

De ahí hasta la fecha, en medio de un severo mutismo oficial,  se produjeron, por un lado, el descargo del director obrero Eduardo Casadidio (maneja los recursos humanos), y por el otro, una nueva valoración de los auditores, que arrojó conclusiones mucho más moderadas: se admiten algunas irregularidades (se las acota en su magnitud), pero el municipio niega que haya malversación de fondos.

Pese a esa evaluación optimista de los datos, la propia auditoría hace una serie de recomendaciones para cambiar procedimientos administrativos que –según se desprende del informe– se parecían más a anotaciones de una libreta de almacenero, que a parámetros contables de una empresa de la magnitud de Tamse.

Entre otras cuestiones, los auditores sugieren: habilitar una cuenta bancaria exclusiva para dar anticipos de haberes; exigir autorización expresa del presidente de la empresa cuando los anticipos superen los montos autorizados por la ley; y hasta imponer una clave de seguridad “que no permita el ingreso manual de datos relacionados a liquidaciones de vacaciones y/o haberes”. Las recomendaciones dejan entrever que hasta ahora se hacía todo lo contrario.

El primer análisis de auditoría había detectado 1.949 casos de anticipos de sueldo otorgados excediendo el convenio colectivo, por un monto de 497.634 pesos. Tras los descargos de Casadidio, subsiste esa irregularidad, pero ahora por 349.236 pesos.

Los auditores interpretaron que eso ocurre porque hay “procedimientos informales” en lo administrativo y concluyen que los saldos de anticipos pendientes de descuento al cierre de cada mes “no son relevantes en relación al volumen de sueldos”.

Un criterio igual de benévolo asoma al considerar que el propio Casadidio no se había descontado a sí mismo horas liquidadas como vacaciones en 2007, 2008, y 2009, por casi 20 mil pesos. El funcionario replicó que había trabajado esas horas para cubrir “necesidades operativas”. Ese extremo se habría acreditado con documentos que llevan su firma en ese período, aunque nunca hubo una notificación formal de su reintegro al trabajo.

Otro elemento señalado en primera instancia y que subsiste en el informe final, es que la administración de Tamse aplica mal el orden de prioridad que corresponde para efectuar descuentos en las liquidaciones.

Concretamente, no traba embargos en primer término y privilegia códigos de descuentos de mutuales y comercios, con lo cual Tamse termina financiando las compras de sus empleados. Justamente las denuncias que impulsaron la auditoría fue que el área de recursos humanos funcionaba como una virtual financiera.