Tal como si fuera 1999
Quienes pretenden suceder a Daniel Giacomino hasta ahora no dicen cómo harán para gobernar lo que ocurre puertas adentro del Palacio 6 de Julio. Virginia Guevara.
En 1999, Germán Kammerath ganó la Intendencia de Córdoba prometiendo la rebaja del 30 por ciento en los impuestos y una megalicitación que solucionaría todos los problemas del transporte urbano. La basura aún no era un cuestión preocupante para Córdoba, pero lo sería hacia el final de su gestión. Los servicios urbanos y la infraestructura no lucían entonces el abandono que Kammerath les propinó y que los dos intendentes que lo sucedieron, Luis Juez y Daniel Giacomino, mantuvieron casi como única política de Estado en la Capital. En 2003, Juez sólo prometió honestidad. De la mano del crecimiento de la economía, logró reencauzar las finanzas municipales, que estaban sumergidas en el endeudamiento, pero en cuatro años creó un nuevo factor de asfixia: el gasto salarial, un condicionante que volvió a reducir a menos del mínimo imprescindible el presupuesto para obras y servicios.En 2007, Daniel Giacomino juró abocarse sólo a la gestión: continuar todas las políticas de Juez y volver eficientes todas las prestaciones a la comunidad que son la razón de existir del Estado municipal. La continuidad quedó trunca por la pelea política y la eficiencia cayó en la nada por problemas ininterrumpidos dentro de su gabinete. Logró una importante disminución del gasto salarial –que, sin embargo, sigue arriba del 50 por ciento de los ingresos–, pero creó una estructura empresaria dependiente del municipio que hoy representa un nuevo condicionante financiero: Tamse y Crese.¿Cuáles son los ejes de la campaña municipal que está comenzando? Los mismos que dejó como principales problemas urbanos la gestión Kammerath: una nueva licitación que transforme el sistema de transporte, una solución para la basura –que no tiene enterramiento definitivo ni un sistema de tratamiento sustentable definido– y el establecimiento de una nueva ecuación del gasto público que deje un resto de ese presupuesto de dos mil millones de pesos para los servicios y las obras que reclaman los vecinos. Sobre los dos primeros puntos, casi todos los candidatos van perfilando propuestas concretas, diversas y más o menos atractivas. Sobre el tercero, se escucha poco y nada, pese a que se trata del más importante. Hoy, gobernar lo que pasa puertas adentro del Palacio 6 de Julio es la clave para que cualquier intendente pueda hacer algo en una ciudad que nunca dejó de crecer, a pesar de sus gobernantes. ¿Cuántos baches se pueden tapar con los más de 40 mil pesos de horas extras que cobró en mayo un empleado municipal? ¿Cuántas cuadras se pueden pavimentar con todas las horas extras que se pagan por mes? ¿Cuántas horas extras hacen falta para que funcione un municipio al que le sobran empleados?En campaña, los políticos prometen mejoras para la ciudad real, pero a la hora de gobernar, los recursos y las energías se consumen puertas adentro del municipio. Saber cómo planean romper ese círculo que ya atrapó a tres gestiones es lo más importante de esta campaña. Si no, en cuatro años los temas serán, otra vez, los de 1999.

