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“Surgió otro mundo fuera del hogar”

Beatriz Mantovani formó parte de la gran maquinaria burocrática que se puso en marcha a fines de los ´40 para empadronar a las mujeres tras la aprobación del voto femenino. A 70 años del hito histórico, asegura que recipen ahora toma conciencia del gran cambio que se vivió en la época. 

23 de septiembre de 2017 a las 08:37 a. m.
“Surgió otro mundo fuera del hogar”
"Fue cambiando la mentalidad de la sociedad. Surgió otro mundo para la mujer", dice Beatriz (LaVoz).

Luego de la promulgación del voto femenino, en 1947, debía ponerse en marcha un gran sistema burocrático para empadronar a cuatro millones de mujeres y llegar a las elecciones presidenciales de 1951.

Fue así como los registros civiles con ayuda del ejército –que era la única institución estatal con tal despliegue territorial en el país–, comenzaron a confeccionar las libretas cívicas de las mujeres, su primera tarjeta de identificación (los hombres contaban con la de enrolamiento).

Beatriz Mantovani tenía 19 años, vivía en Buenos Aires y ya trabajaba en una empresa de publicidad cuando se enteró de que buscaban a jóvenes para hacer el gran trabajo administrativo estatal. Rápidamente se anotó y tiempo después cientos de libretas cívicas llevaban su prolija letra.

"Yo hice mi propia libreta para probar, por eso tengo un número de DNI muy bajo", cuenta en diálogo con La Voz en su casa de barrio Argüello de la ciudad de Córdoba.

Recuerda que para obtener la libreta era requisito presentar la partida de nacimiento o el acta de bautismo y que recién ahora toma conciencia del gran proceso del que formó parte.

“A partir de ese enrolamiento fue cambiando la mentalidad de la sociedad. Surgió otro mundo para la mujer, que entendió que podía hacer otras tareas fuera del hogar”.