Sonia Torres reclamó "un acto de humanidad" a los acusados
La titular de Abuelas les pidió que digan a quiénes entregaron a los nietos nacidos en cautiverio y dónde están los restos de los desaparecidos. En total, hablarán 983 testigos.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, Sonia Torres, pidió a su nieto nacido en cautiverio y apropiado durante la última dictadura que la busque “sin miedo” y que “no guarde rencor”, en medio de su extensa declaración en el megajuicio por los crímenes cometidos en el excentro clandestino de detención La Perla. Se trata, además, del primer juicio que se realiza en Córdoba por robo de bebés.
Ella misma señaló que su incansable búsqueda comenzó hace ya casi 37 años e hizo un detallado relato de ese derrotero, tras el secuestro de su hija Silvina Parodi –embarazada de seis meses y medio– y de su yerno, Daniel Orozco, ocurrido el 26 de marzo de 1976.
“A los señores que van a ser juzgados, quiero pedirles que en un acto de terrible humanidad nos digan a qué familias entregaron nuestros nietos y dónde están los huesitos de nuestros hijos”, pidió conmovida Sonia Torres a quienes estaban sentados en el banquillo.
En su testimonio la titular de la filial Córdoba de Abuelas dejó expuesto un entramado de complicidades que fue descubriendo a lo largo de los años. Ella sabe que su nieto está vivo a través de las distintas pruebas que logró recolectar.
Silvina (20) y Daniel (23) fueron secuestrados en su domicilio en barrio Alta Córdoba por miembros del denominado grupo de operaciones especiales conocidos como “La Patota” y trasladados a La Perla donde fueron torturados.
“Los vecinos sintieron los gritos y pedidos de auxilio y quisieron ayudarlos, pero fueron amenazados por las personas que estaban afuera, fuertemente armadas. Además, robaron todo”, recordó.
Según relató, en esa casa revuelta, el papá de Silvina, Enrique Parodi, encontró un papel que luego fue clave para su búsqueda y la investigación que siguió. Se trataba de un certificado médico con fecha del día de los hechos que refrendaba el embarazo y la fecha estimada de parto, prevista del 25 de junio al 5 de julio de ese año. Ese fue el documento que luego guio la investigación.
Parodi fue a pedir ayuda al general de brigada Juan Bautista Sasiaiñ ya que ambos eran de Paraná. Sasiaiñ le aseguró que no tenía conocimiento sobre la desaparición y le dijo que “esos secuestros se hacían entre guerrilleros” pero que iba a averiguar. Más tarde supieron que un doctor Elías vio a Silvina en el hospital municipal de Urgencias y el médico les comentó que el embarazo avanzaba con normalidad, pero que no había podido hablar con la paciente porque estaba custodiada por “dos oficiales que dependían de Sasiaiñ”.
“Días después, el médico fue secuestrado en el hospital y su cadáver encontrado en Chacra de la Merced”, dijo la testigo.
El calvario. Torres fue describiendo paso a paso el derrotero de su hija y su yerno, que tras pasar un tiempo en La Perla fueron separados. Silvina fue trasladada durante los primeros días de abril al Buen Pastor desde donde la llevaron a parir a un lugar no precisado, a fines de junio o principios de julio. Según la acusación, ella pasó unos días con su hijo y luego desapareció.
La titular de Abuelas contó que en ese momento su tercera hija, Giselle, tenía 17 años y era voluntaria en la Casa Cuna, que por entonces estaba a cargo de las monjas de la Inmaculada Concepción y ella los fines de semana llevaba de paseo a un niño. Según el relato, un viernes una monja llamada Asunción Medrano le dijo: “No lleves un niño este fin de semana porque tu mamá ya tiene mucho trabajo con el de Silvina”.
Ante esto la joven le aseguró que tras el secuestro no habían tenido novedades de su hermana ni de su embarazo, a lo que la religiosa respondió que Silvina “tuvo un hijo varón” y que el domingo fuera al Buen Pastor con ella. Cuando llegaron “la madre superiora le recriminó a Asunción Medrano y con un cuaderno de tapas negras confirmó que efectivamente Silvina había tenido un hijo y que habían sido trasladados al sur”, dijo Torres. También señaló que pudo constatar que hubo dos visitas de un doctor, que le llevó leche maternizada y que en una tercera visita no la encontró.
La búsqueda siguió y continúa hasta hoy, tanto que Torres afirmó que a ella también le robaron su identidad. “Quiero decir: a mí me gusta identificarme como la mamá de Silvina Parodi, la segunda mamá de Daniel y abuela de mi nieto porque yo también perdí mi identidad”, aclaró.
Ayer también declararon una de las abogadas de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, María Teresa Sánchez, quien también fue presa política y fue secuestrada y torturada con siete meses y medio de embarazo, y Adriana del Valle Ochoa, hija del gremialista asesinado Hugo Estanislao Ochoa.

