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Sin soda, la decadencia también pega más

El desempleo no subió en el Gran Córdoba. Bajó. Con 10,2, es el más alto del país, pero inferior al 10,7 que tenía el año anterior.

20 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Sin soda, la decadencia también pega más

Tal vez en Resistencia los encuestadores del Indec se guían por el muy gorila dicho "el que no trabaja es porque no quiere". Y cuando un encuestado dice que buscó trabajo en las últimas dos semanas, no le creen. Por ende, no figura como demandante de empleo ni, obviamente, como desempleado. Eso explicaría la insólita tasa de actividad, de 29,7 por ciento. O tal vez sea el "efecto subsidio". Si la tasa de actividad del Gran Resistencia fuera la del promedio del país –44,5 por ciento de personas trabajando o buscando trabajo–, al Chaco le faltarían miles de empleos. Y la tasa de desocupación sería de 11,7 por ciento.Lo cierto es que es tan grotesco el "pleno empleo chaqueño" del Indec –y tantos sus dibujos de inflación– que ahora muchos creen que las estadísticas laborales también mienten a favor de gobernadores amigos. Ayer, el Gobierno de Córdoba apeló a ese argumento para justificar que el Gran Córdoba muestra la cifra de desempleo más alta del país.¿Será así? A ver: Primero: el desempleo no subió en el Gran Córdoba. Bajó. Con 10,2, es el más alto del país, pero menor al 10,7 que tenía en el segundo trimestre del año anterior. Segundo: bajó no porque se creara empleo (se destruyeron 13 mil puestos), sino porque 19 mil "grancordobeses" dejaron de trabajar o buscar trabajo. Pese a eso, el Gran Córdoba sigue en la punta de los distritos con mayor tasa de actividad: los cordobeses son más laburantes que el promedio del país. ¿Es descabellado pensar que, mientras en el conjunto del país se crearon 36 mil empleos, en el Gran Córdoba se destruyeron 13 mil? No tanto: Desde hace más de dos años, el sector privado no crea empleo. Lo crea el sector público. Y el nivel estatal que puede gastar sin límite es el de la Nación, la única que puede imprimir billetes. Obvio: la Nación no crea empleos directos en Córdoba sino, sobre todo, en el Gran Buenos Aires, donde vive la enorme mayoría de sus empleados, como lo sabe muy bien la flamante directora del Banco Nación Delfina Rossi, hija del ministro de Defensa. Además, la Nación derivó gasto electoral (traducido en obras, por ejemplo) a distritos amigos, con la discrecionalidad de siempre. José Manuel de la Sota gastó en Córdoba como todos los gobernadores. Pero aquí no se volcó gasto nacional. Al contrario: en un año y medio la Nación le descontó a Córdoba 1.022 millones de pesos para cobrarse la deuda que no le refinancia, algo que no sufren otros distritos. Todo suma. Son millones que lubricaron las economías de otras provincias, pero no la de Córdoba. Más importante, la economía del Gran Córdoba es proporcionalmente más dependiente que ninguna de Brasil, por la incidencia de la industria automotriz, que además fue muy golpeada por la caída del mercado interno. Es un golpe preciso y localizado. También el golpe a la rentabilidad del agro (por combinación de retenciones y precios en caída) es más duro en Córdoba, porque es la gran productora de granos que más lejos de los puertos está. Ese sobrecosto no es igual en Santa Fe o Buenos Aires. Si bien no se siembra soja en el Gran Córdoba, la languidez del campo se proyecta en la construcción y el consumo. La decadencia del "modelo" no les pega igual a todos. Y, se sabe, en Córdoba casi todo se toma sin soda.