Sin pelear, pero por veredas diferentes
De la Sota le reconoce a su antecesor, Juan Schiaretti, dos aciertos, que él se propone seguir en su mandato: buena relación con el intendente de la ciudad de Córdoba y distancia política con el kirchnerismo. Julián Cañas.
Cuando las primeras bocas de urnas le confirmaron lo que las encuestas venían pronosticando en la elección provincial del 7 de agosto pasado, José Manuel de la Sota se abocó a dar forma al discurso de los festejos por su holgado triunfo: la decisión fue marcar diferencias con el kirchnerismo y mostrarse como un dirigente con perfil nacional. La aplastante victoria de la presidenta Cristina Fernández en las primarias nacionales del domingo último no modificó ese escenario. El futuro gobernador está dispuesto a dialogar por cuestiones institucionales o de gestión, pero no renunciará a posicionarse en la vereda opuesta al kirchnerismo.De la Sota le reconoce a su antecesor, Juan Schiaretti, dos aciertos, que él se propone seguir en su mandato: buena relación con el intendente de la ciudad de Córdoba –cualquiera sea el color político del sucesor de Daniel Giacomino– y distancia política con el kirchnerismo.De la Sota estará ausente por una semana y cuando vuelva seguirá dándole forma al nutrido gabinete que tiene pergeñado a grandes trazos y que tendrá al menos 14 ministerios. Por estos días, su mayor preocupación es definir a su equipo de colaboradores y dar los primeros pasos para comenzar a cumplir sus promesas electorales más resonantes: boleto gratuito para el sector educativo y la entrega de medicamentos en hospitales públicos.En un plano inferior, están los comicios municipales en la Capital. De la Sota saldrá a respaldar la fórmula oficial del PJ, Campana-Vigo de Schiaretti. Será una forma de devolverle al gobernador el apoyo en la campaña provincial.Hoy, la relación con el Gobierno nacional no entra entre sus prioridades. Lo mismo piensan algunos dirigentes K provinciales. "Me parece que no habrá negociación hasta después del 23 de octubre. No veo posible un acuerdo político para las elecciones", arriesgó ayer un intendente kirchnerista del interior.Cerca de De la Sota consideran que, más allá de las diferencias políticas, si Cristina es reelegida no podrá evitar negociar la gobernabilidad de la provincia."El Gobierno nacional es el primer interesado en que a las provincias les vaya bien", razonó un dirigente que podría integrar el futuro gabinete delasotista.De la Sota mantendrá su postura de no pelear por pelear, como lo sintetizó un eslogan de campaña, pero en veredas diferentes con los K.

