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Sin división de poderes, sigue la escribanía de lujo

El ejecutivo provincial logró desdibujar los límites de cada po­der, y la legislatura y la justicia actúan como sus apéndices.

13 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Sin división de poderes, sigue la escribanía de lujo

La traza que marca la división de poderes en Córdoba se ha ido desdibujando y el mapa institucional ha quedado con la impronta de uno solo. El Ejecutivo viene borroneando esos límites de modo tal que el Judicial y el Legislativo, del que nos ocupamos en nuestra sección Primer Plano de hoy, actúen como si fuese un apéndice o una dependencia más del primero.En la Justicia de Córdoba, hace largos años que no hay una sola resolución, dictamen o fallo contrario al Gobierno provincial. A diferencia de la Justicia federal, donde parece haber estamentos que se comportan de manera distinta, los Tribunales provinciales han ido unificando su criterio en uno solo: actuar en consonancia con los intereses del Ejecutivo. Espadas políticas y operadores del proyecto gobernante son los garantes en la propia Justicia en la ejecución de ese criterio.Desde que es Unicameral, en 2001, la Legislatura provincial tie­­ne una constante que no se ha modificado en ningún período: la mayoría de los proyectos aprobados tienen su origen en el Ejecutivo o en el oficialismo. En escasas ocasiones, la oposición ha logrado leves modificaciones, pero jamás consiguió que alguna de sus iniciativas adquiera rango de ley. La Voz ha dejado constancia año tras año de cómo el balance legislativo arrojaba un tono monocorde de proyectos aprobados.Nuevamente, en este repaso anual nos damos con que el Parlamento provincial, lejos de constituir un poder independiente, es una especie de escribanía de lujo del Ejecutivo provincial. Con el agregado en este período de que la sintonía política de las gestiones nacional, provincial y municipal capitalina derivó en una extendida mayoría.En ese contexto, cualquier medición sobre cantidad de proyectos o intervenciones de cada legislador queda relegada. El debate de la productividad pierde fuerza ante la sujeción de un poder a otro. El tema lo desarrollamos de la página 4 a la 7 de esta edición.