Sin alternativas
El fallecimiento de Néstor Kirchner modificó el escenario político nacional, y sobre todo, la interna peronista. Julián Cañas.
"El peronismo de Córdoba nunca se irá del PJ y vamos a estar donde esté todo el partido". La frase pertenece a Juan Schiaretti, y la daba cada vez que un peronista cordobés lo consultaba sobre la posición en la interna nacional, en tiempos de rispideces con el kirchnerismo. El fallecimiento de Néstor Kirchner modificó el escenario político nacional, y sobre todo, la interna peronista.Con su pragmatismo y estilo confrontativo de ejercer el poder, el ex presidente cosechaba adhesión, pero también rechazos dentro de su propio partido.El peronismo cordobés se mantuvo al margen de la conducción del peronismo nacional, mientras lo lideró Kirchner.De todos modos, Schiaretti y De la Sota siempre cuidaron las formas y nunca amagaron con pasarse al peronismo disidente.El único peronista no kirchnerista que generó alguna expectativa en Schiaretti fue Carlos Reutemann. Sin embargo, los permanentes cabildeos del santafesino terminaron por convencer al gobernador de que no era el hombre indicado para enfrentar a los K.Con la desaparición física de Kirchner y la estrategia de Cristina de acercar posiciones con todo el peronismo –salvo algunas excepciones como Eduardo Duhalde– han dejado al peronismo cordobés sin alternativas: acordar con el kirchnerismo.Pero que se note lo menos posible, porque en esta provincia las encuestas, si bien marcan un repunte en la imagen de la gestión de la Presidenta, siguen estando lejos de ser una alternativa ganadora.Schiaretti y José Manuel de la Sota, el seguro candidato a gobernador, coinciden en que para tener chances de retener el poder en la Provincia necesitan un partido unido, es decir, con el kirchnerismo adentro.En la Rosada reconocen que el kirchnerismo no logró armar una estructura propia en Córdoba. Para fortalecer la posibilidad de reelección de Cristina necesitan de Schiaretti y De la Sota.Schiaretti y De la Sota nunca serán kirchneristas y Cristina seguirá recelando de los dirigentes cordobeses. Más por necesidad que por convicción, el camino de la unidad aparece como el camino más seguro en la ambición de ambos sectores por retener el poder.

