Severas fallas en la custodia de Nisman y la preservación del departamento
Qué dice el protocolo de la Policía Federal Argentina con respecto a los objetivos que se deben preservar. Cómo debió cuidarse la escena en la que Nisman fue encontrado sin vida el domingo a la noche.
Escena del crimen. Contaminación. Custodios. Anillos de seguridad. Por estas horas, las palabras fluyen en los diarios, las radios y la televisión. El país pendiente de la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman busca explicaciones en medio de un lenguaje que no es usual.Son dos puntos clave en medio de un fárrago de hipótesis: la custodia que debió cuidarlo y los peritos forenses que levantaron las huellas tras el hallazgo del cadáver.Dos momentos que tienen sus protocolos bien definidos y, según se advierte a la luz de las revelaciones de las últimas horas, fallaron en torno al caso Nisman.
Interactivo.Infografías de la muerte del fiscal Nisman
Primero, la custodia no hizo prevención.A nivel nacional, el protocolo de la Policía Federal Argentina (PFA), la encargada de cuidar noche y día a Nisman desde hace 10 años, dejó grietas por demás peligrosas.Por lo general, todos los magistrados y fiscales federales del país tienen custodia si así lo requieren.En Córdoba, por ejemplo, la fiscal federal Graciela López de Filoñuk, especializada en las investigaciones por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, tiene una consigna policial fija frente a su domicilio y un custodio policial que hace de chofer.

Aunque los operativos de prevención se diagraman de acuerdo a los requerimientos del funcionario a custodiar, el protocolo es claro.
Se asignan consignas o custodias personales de acuerdo al tenor de la presunta amenaza.
Los custodios policiales no pueden dejar nunca a su objetivo libre. Por más que este lo requiera, eso no es posible.
Sin embargo, según reconocen efectivos dedicados desde hace tiempo a esta clase de tareas, en la práctica esta prevención se va flexibilizando con el correr del tiempo.
Así, si el custodiado pide que lo dejen solo algunas horas (como habría sido en el caso de Nisman), los policías vuelven a sus domicilios y recién regresan a la hora convenida.
“Cuando trabajás muchos años cuidando a la misma persona, se genera esta confianza. A las personas no les gusta tener todo el tiempo encima a los custodios. Pero en realidad, estás violando la ley si te alejás, por más que él te lo pida”, confió uno de los informantes.
Esta fuente se mostró extrañada por la demora en reaccionar que el domingo tuvieron los custodios de Nisman.
Según ya se conoce, habrían regresado para buscarlo a las 11 de la mañana. Pese a que no respondió a ningún llamado y que los diarios de ese día quedaron en la puerta, no hicieron nada más para buscarlo que llamar, casi 12 horas después, a su madre.
“Eso es imposible, que se hayan demorado tanto para ingresar. Si el objetivo no responde, hay que voltear la puerta o incluso, si es necesario, todo el edificio, pero no te podés quedar de brazos cruzados. ¿Qué pasaba si en ese momento alguien lo tenía inmovilizado adentro o si estaba inconsciente a causa de algún accidente doméstico?”, subrayó otro de los informantes.
Nisman tenía asignados 10 custodios que se repartían en turnos de dos de ellos cada cinco horas.
Todos eran policías con varios años de trayectoria en la división Custodias Especiales de la PFA. Gente preparada de sobra para esa función.
Además, cuando salía a la calle, su auto –en el que iba siempre con dos custodios– debía ser rodeado por otros dos vehículos policiales. Tenía, en suma, uno de los diagramas de prevención más importantes.
Al mismo tiempo, se le achaca al custodio que ingresó en el departamento y descubrió el cuerpo sin vida no haber preservado la escena de manera correcta.
De acuerdo al Código de Procedimiento Penal, un policía cuando descubre un crimen debe asegurar la zona de inmediato y evitar que ingresen curiosos o personas ajenas a la investigación.Primero debe entrar un médico para constatar la muerte (algo que en el caso de Nisman así sucedió, según se ha establecido hasta ahora) y después se comunica de manera oficial a la Policía para que de aviso a la Justicia.Mientras se aguarda la llegada de los peritos forenses (el fotógrafo, el encargado de realizar los planos, el experto en química, el especialista en huellas y rastros, otro con el ojo entrenado en balística y el médico legista), nadie más puede ingresar al lugar.En el caso de Nisman, no era necesario restringir la circulación por el departamento entero, sino preservar aquellos lugares en los que se observaran signos de violencia o de algo fuera de lo común: sólo el baño. El fiscal o juez pueden entrar, pero por lo general se quedan a pocos metros dando indicaciones y realizando preguntas a los forenses. Cuanto menos gente en la escena, mejor para la investigación.Sobre el fracaso en el hallazgo de restos de pólvora en sus manos en la prueba con el barrido electrónico, otra fuente advirtió que esta moderna tecnología fue incorporada por la Policía Judicial en noviembre último y siempre falló con los proyectiles calibre 22.

