Scotto habló de Córdoba y sumó 82 mil sufragios
La campaña de Carolina Scotto estuvo inteligentemente orientada a no hablar de la Nación y de los problemas que los cordobeses le achacan y le reprochan al gobierno kirchnerista (inflación, cepo cambiario, corrupción, desempleo).
¿Cómo hace una fuerza política que responde a un liderazgo nacional prácticamente reprobado en un territorio para sumar 82 mil votos en ese mismo territorio en apenas 77 días?
La campaña de Carolina Scotto estuvo inteligentemente orientada a no hablar de la Nación y de los problemas que los cordobeses le achacan y le reprochan al gobierno kirchnerista (inflación, cepo cambiario, corrupción, desempleo). Las mediciones de imagen de gestión de la Presidenta en Córdoba mostraban un escenario poco propicio para sobreactuar una pertenencia kirchnerista. En efecto, en los últimos meses, Scotto sólo se mostró cristinista cuando se lo exigió la situación o el contendiente (en alguna parte del debate con Oscar Aguad, por ejemplo). En la publicidad mediática, casi no mencionó a la Presidenta y tan sólo elípticamente al “proyecto nacional y popular”. Por el contrario, la candidata y su discurso de campaña le apuntaron todos los dardos a la gestión provincial y a sus problemas: inseguridad, narcotráfico, corrupción, falta de inversión en salud (paros y asambleas permanentes), entre otras cosas.
El objetivo fue claro: seducir a los votantes que conforman ese casi 43 por ciento de cordobeses que, según el sondeo de opinión de Management & Fit realizado el 4 de octubre de 2013, desaprueba la gestión de José Manuel de la Sota. Scotto fue en busca, especialmente, de esos muchos antidelasotistas desencantados con el juecismo, y los encontró. Como dijo en su eslogan de campaña, Scotto habló de Córdoba y sumó.

