Schiaretti le pone la firma a una idea K
El gobernador apostó a exhumar una iniciativa nacida en plena presidencia de Néstor Kirchner, en 2004. Daniel Alonso.
Mientras acomoda piedras en el camino para impedir la coparticipación total del impuesto al cheque, el Gobierno nacional sigue abriendo puertas a proyectos que impliquen cambios en el esquema del reparto de fondos a las provincias. Parece un contrasentido, pero es una clásica estrategia kirchnerista que algunos huelen a simulacro.
Aun así, el gobernador Juan Schiaretti apostó a exhumar una iniciativa nacida en plena presidencia de Néstor Kirchner, en 2004. Es posible que apunte a soplar cualquier cortina de humo y, de paso, sumar puntos en una relación demasiado traumática.
En el fondo, el proyecto apunta a mejorar la coparticipación "en el margen", es decir, que los recursos adicionales que se generen vía mayores ingresos, se repartan utilizando criterios objetivos y medibles.
Predominaría el indicador de las necesidades básicas insatisfechas, pero hay muchos otros, como población, pobreza, desempleo, deserción escolar o mortalidad materno-infantil, sólo por mencionar parámetros de tipo social.
Incluso, algunos especialistas en política fiscal advierten que hasta podría ser un fondo anticíclico, que se distribuya cuando el crecimiento fuese menor a una tasa establecida (por ejemplo, cuatro por ciento); y acumularse o destinarse a la cancelación de deudas provinciales si el crecimiento fuese más alto.
No es una mala idea, siempre y cuando las estadísticas, tan vapuleadas en este país, estén a la altura de las circunstancias. Pero además, no debería ser una finalidad, sino un medio para seguir mejorando la distribución primaria.
Es que, frente a la utopía de reformar el sistema de reparto en su conjunto, la única salida pragmática y válida es introducir cambios parciales y progresivos para generar una asignación más equitativa de los recursos que, paulatinamente, permitan acotar el reparto discrecional de fondos.

