Temas del día:

Rechazo oficial a previsible referendo en las Malvinas

Los habitantes del archipiélago votaron ayer en la primera jornada de consulta. El Reino Unido les aseguró su "apoyo" si quieren seguir siendo británicos.

11 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, DyN, EFE y AP
Rechazo oficial a previsible referendo en las Malvinas
En la cola. Terry Spruce, uno de los habitantes de la isla, aguardaba ayer por la tarde su turno para votar. Gobierno isleño facilitó transportes (AP).

Buenos Aires, Puerto Argentino y Londres. Los ciudadanos británicos que residen en las Islas Malvinas comenzaron a votar ayer en el referendo que busca ratificar su dependencia del gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña, mientras que continuaron las críticas desde la Argentina.

En tanto, el primer ministro inglés, David Cameron, respaldó la expresión de los kelpers ante los cuestionamientos y advirtió que “mientras los isleños quieren seguir siendo britá­nicos, siempre vamos a estar ahí para protegerlos. Tienen mi palabra”.

La Argentina, a través de la embajadora en Londres, Alicia Castro, reiteró que la votación de los ciudadanos británicos “no pone fin” a la disputa por 
la soberanía del territorio del Atlántico Sur.

Asimismo, el senador nacional Aníbal Fernández sostuvo que el “referendo no tiene ningún valor para Naciones Unidas, que por otra parte ha emitido decenas de resoluciones exhortando al Reino Unido, a dialogar con nuestro país”.

“El ‘plebiscito kelper’ no sólo no cuenta con observadores de ONU sino que hasta Estados Unidos ha mantenido una posición neutral”, apuntó.

Unos 1.672 votantes pueden participar hasta mañana de la votación no vinculante convocada por los asambleístas de las islas y que se realiza en colegios electorales y urnas móviles.

Cameron señaló que “los isleños están haciendo oír su voz en un referendo”.

“Argentina puede seguir la postura. Intimidar a los buques pesqueros. Reivindicar la propiedad de las islas. Amenazar empresas que el comercio con las islas. Estrangular los medios de vida de los isleños”, advirtió el funcionario británico y remarcó su apoyo a los habitantes de Malvinas si “quieren seguir siendo británicos”.

En tanto, Jan Cheek, integrante de la asamblea parlamentaria de los británicos en Malvinas, dijo a la agencia AFP que “nos engañaríamos si pensáramos que Argentina va a cambiar (de posición) de la noche a la mañana, pero esperamos mandar un mensaje fuerte a ellos y a los demás” con el referéndum.

Por su parte, la embajadora argentina en Gran Bretaña aclaró que “no es la voluntad caprichosa de una pequeña comunidad la que puede dirimir una disputa territorial”.

“Tienen derechos pero hay un derecho que no tienen que es el de decidir que el territorio que habitan, que es la Argentina, sea británico”, sentenció.

Castro volvió a cuestionar la votación al afirmar: “Es un referendo organizado por británicos, para británicos y con el fin de que digan que el territorio tiene que ser británico. Sabemos que, a diferencia de otros casos de descolonización, el referendo no es convocado por las Naciones Unidas ni cuenta con su aprobación o supervisión”.

El diputado nacional por Unir, Alberto Asseff, advirtió que la votación “es de nulidad absoluta” y la calificó como “otro ardid de Gran Bretaña, 
de los que ya nos tienen acostumbrados”.

El senador kirchnerista Daniel Filmus consideró que el referendo representa “una nueva acción política de naturaleza publicitaria”.

Sesión del Senado. De hecho, el Senado argentino se apresta a desarrollar una sesión ordinaria en la que rechazará la consulta a los habitantes de Malvinas. El proyecto fue presentado por Filmus y por el socialista santafesino Rubén Giustiniani.

Giustiniani argumentó que el anuncio realizado el 12 junio de 2012 por el Reino Unido, de llamar a un consulta a la población que habita en las Islas Malvinas “es una iniciativa contraria a las Resoluciones emanadas de las Naciones Unidas”.

“No existe en la Cuestión Malvinas un pueblo sometido a la dominación o explotación de una potencia colonial. Es decir, el referéndum es un ejercicio espurio y tautológico en tanto es impulsado por británicos, para preguntarles a ciudadanos británicos si quieren seguir siendo británicos”, finalizó Giustiniani.