Que no nos hagan lo mismo, pero al revés
Las medidas salen con fritas. Cambios regulatorios sobre flujos financieros, controles sobre el mercado cambiario y, ayer, el anuncio del Gobierno nacional de que va a barajar y dar de nuevo con los subsidios a servicios públicos. Adrián Simioni.
Después de la calma chicha entre el vendaval de votos cristinistas de las elecciones primarias y el tsunami de la presidencial, de golpe todo parece agitado. Las medidas salen con fritas. Cambios regulatorios sobre flujos financieros, controles sobre el mercado cambiario y, ayer, el anuncio del Gobierno nacional de que va a barajar y dar de nuevo con los subsidios a servicios públicos (ver Encuentre las diferencias en este gráfico web).Todo tiene algo en común: olor a ajuste. En el rubro cambiario, buscan fortalecer un excedente de dólares que antes se juntaban solos en el Banco Central y que el Gobierno se fue gastando en pagar sus deudas para, así, liberar pesos de su propio presupuesto con el fin de mantener caliente la chequera.Lo de los subsidios va en esa línea, con mayor claridad. Ojalá sirva para racionalizarlos y reparar la distorsión de precios relativos a la que llevaron. Como el hecho de que se pague por el gas producido en el país menos de la tercera parte del que se paga por el importado, con la derivación obvia de que se desalienta la producción interna y, por lo tanto, hay que importar cada vez más. Al punto de afectar al superávit comercial.El retoque a los subsidios está llamado a tener un fortísimo impacto. En las dos gestiones K, el rubro fue administrado con una inequidad impiadosa, hasta llegar a la foto que muestra el infográfico.Los datos surgen de todo lo efectivamente pagado por el Ministerio de Infraestructura en subsidios y obras desde enero hasta el 29 de septiembre, dividido por los habitantes de cada distrito. Infraestructura paga la parte del león, pero, por ejemplo, muchos de los multimillonarios subsidios que recibe el Gran Buenos Aires para agua y cloacas salen de la Jefatura de Gabinete y no están contados. Para vestir santos cruceños. Lamentablemente, la estadística oficial no detalla esos gastos en los 24 partidos del conurbano bonaerense, donde desbordan los enormes subsidios de la Capital Federal y donde se concentran los que van a la provincia de Buenos Aires (se supone que el interior bonaerense recibe un trato parecido al de santafesinos y cordobeses). Por eso, mostramos juntos a estas dos jurisdicciones. Cada porteño y cada bonaerense reciben 1.604 pesos al año, contra 285 por cada argentino de otros pagos. Es que ellos eligen a los presidentes.La orientación política de los subsidios también se evidencia así: un santacruceño recibe 1.106 pesos (aunque ya se beneficia ampliamente con la coparticipación), mientras cordobeses y santafesinos se desnudan para vestir santos cruceños con 34 y 29 pesos por cabeza, respectivamente.Las consecuencias son obvias. Todos estos años, gobernadores como Juan Schiaretti o intendentes como Daniel Giacomino han tenido que poner la cara para avalar subas de agua, luz, peajes, boletos de colectivos y un largo etcétera, mientras, muy oronda, la Nación mantenía casi congeladas las tarifas donde esos servicios dependen de su jurisdicción (Capital Federal y Gran Buenos Aires, que incluyen además ferrocarriles). No descorchen. Es muy positivo para Córdoba o Santa Fe que esta discriminación se desmonte. Pero no hay que apurarse a descorchar: si el kirchnerismo discriminó cuando el gasto aumentaba, nada le impediría discriminar cuando baje, se congele o suba a menor ritmo. Esto podría hacerlo reduciendo más los subsidios en los distritos que menos aprecia que en los distritos donde tiene a sus mejores socios. Incluso, si los redujera a todos por igual, la inequidad se mantendría. A nada teme más el Gobierno que a pagar costos políticos. Eso pudo verse ayer: al empezar a reducir los insostenibles subsidios del subte porteño (1,10 peso el viaje, contra 2,50 del colectivo en Córdoba), el Gobierno se acordó de que una ley de 1999 establecía que ese servicio debía transferirse a la Capital Federal. La maniobra es clarita: que a ese costo lo pague Mauricio Macri.Los cordobeses en el Congreso deberían enamorarse de este tema. Para Córdoba, debería ser el hit de 2012.

