Primeras señales de la transición municipal
Ni Llaryora ni Mestre hablan en público sobre el cambio de mando, pero sus visiones sobre la ciduad están en pugna. Preocupado por la deuda, Llaryora prepara emergencia y consolidación
A cinco meses del cambio de mando en la Municipalidad de Córdoba, dos visiones diametralmente opuestas empiezan a consolidarse en torno de la situación que el 10 de diciembre encontrará Martín Llaryora en el Palacio 6 de Julio.
En el equipo de Ramón Mestre aseguran que las cuentas municipales están más ordenadas y en mejor situación que las recibidas en igual fecha de 2011. Sin embargo, en el equipo del intendente electo se preparan para aplicar medidas similares a las instrumentadas por Mestre a la hora de enfrentar el incendio heredado de Daniel Giacomino: emergencia económica y consolidación de las deudas con los proveedores, para reprogramar esos compromisos.
El contraste es evidente. Mestre aspira a un cambio de mando sin sobresaltos y Llaryora imagina un comienzo de gestión al borde del abismo. A esas posturas en pugna dedicamos la apertura de Política.
En ambas se perciben claras estrategias políticas, y los números que ayer hizo públicos el municipio les dan argumentos a las dos: el actual intendente reporta una situación de superávit presupuestario de 67 millones de pesos en la cuenta general de 2018 y también informa que en el primer cuatrimestre de este año la diferencia entre ingresos y gastos es ampliamente favorable para su administración. La defensa oficial también señala que se pagaron sueldos y aguinaldos puntualmente, y que se acaban de cancelar millonarias indemnizaciones a los recolectores que eran empleados de Crese.
No obstante, las mismas cifras le sirven a Llaryora para preocuparse. A diciembre del año pasado, la deuda flotante municipal era de más de 1.800 millones de pesos y las proyecciones de Hacemos por Córdoba sitúan esa cifra mucho más alta en la actualidad, y subiendo.
Comienzan a resentirse algunas prestaciones por falta de pago, como la provisión de comida y los servicios de limpieza en hogares de día del municipio. Y, además, entre septiembre y febrero próximos habrá vencimientos de Letras del Tesoro por más de mil millones de pesos.
Ambos miran los mismos números. Ambos hablan –aunque no lo hagan en público– de la misma ciudad.

