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Por qué está renga la mesa de la oposición provincial

Mensajes cruzados en las negociaciones. El PRO quiere que estén la UCR y Juez. Mestre exige disculpas del senador. El líder del Frente Cívico sostiene que el intendente debe reconocer errores.

12 de noviembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Por qué está renga la mesa de la oposición provincial

¿Cuántas patas tiene la mesa de la oposición cordobesa para negociar una muy hipotética alianza electoral para 2015? Algunos sostienen que son tres: el radicalismo, Luis Juez y el PRO de Mauricio Macri. Pero otros consideran que hay una cuarta pata determinante: el peronismo de José Manuel de la Sota. Hasta acá, la historia es más o menos conocida: radicales y juecistas empezaron a conversar hace un año; la pelea política-personal-judicial Ramón Mestre-Juez hizo naufragar las conversaciones en apenas semanas; varios radicales avanzaron en las tratativas con Macri; Juez dio un nuevo viraje y le ofreció al jefe de Gobierno porteño un acuerdo. Con diferentes lecturas, los tres actores involucrados y el oficialismo provincial dicen más o menos lo mismo: las chances para cualquiera de los opositores que vaya solo son remotas y la gran fortaleza del peronismo es que los rivales se mantengan divididos.Así las cosas, las últimas horas han sido intensas en los mensajes cruzados: los macristas les mandaron a decir a los radicales que quieren un acuerdo con Juez adentro; los mestristas les mandaron a decir a los macristas y otros radicales que no hay ninguna posibilidad de entendimiento sin disculpas públicas y explícitas del senador nacional al intendente de Córdoba; y el líder del Frente Cívico mandó a decir que es Mestre quien debe reconocer sus errores. Todos o nada En el PRO, sostienen el razonamiento de que en Córdoba se debe dar lo mismo que ocurre en el escenario nacional: peronismo dividido e intentar unir al resto de las fuerzas. Consideran los operadores del jefe de Gobierno porteño que no habrá acuerdo entre delasotistas y kirchneristas y que eso es una oportunidad para una coalición radical-juecista-macrista.Y tienen una propuesta concreta: sacar ya varios precandidatos a gobernador de cada una de las fuerzas, que se vayan decantando a partir de su inserción en las mediciones preelectorales y que las postulaciones se resuelvan después en una interna abierta, en la cual –reconocen– el radicalismo arranca con la ventaja de su estructura.Agregan a su razonamiento: hay dos fórmulas en juego, la de la gobernación y la de la intendencia de Córdoba; dos bancas de senadores nacionales y cuatro de diputados nacionales. Sostienen que son al menos 10 cargos expectables, para cubrir las apetencias de los diferentes referentes de cada agrupación. Los del PRO quieren ese acuerdo cuanto antes, porque consideran que la demora en salir a hacer campaña es una ventaja que se le da al peronismo provincial.Y le apuntan en concreto a Mestre por trabar ese acuerdo. En un tono mucho más moderado, acusan al intendente de lo mismo que lo hace Juez con lenguaje más vehemente: de ser funcional a De la Sota. "Dejarlo afuera a Juez es hacerle el juego al peronismo", aseguran los operadores que Macri tiene en Córdoba. Pero Mestre tiene otra visión. En las últimas horas hizo saber sus reparos al armado que pretende el PRO, en dos conversaciones telefónicas que tuvo con Macri, a partir de algunas cuestiones de gestión.El planteo del intendente es contundente: si Juez pide disculpas de sus acusaciones políticas y judiciales, hay posibilidades de sentarse a charlar; caso contrario, nada.Mestre les dijo a los suyos que al pedido de sobreseimiento en la causa de los subsidios, denunciada por Juez, se va a sumar en las próximos días el archivo de la acusación por enriquecimiento ilícito contra el viceintendente Marcelo Cossar, que podría ser alcanzado por otras presentaciones sobre recientes viajes."A vos te pidió disculpas, pero no te había denunciado de nada, Mauricio. A mí me debe algo más que una disculpa. Si las pide, me acorrala y ahí sí me tengo que sentar", le dijo Mestre a Macri por teléfono, según narró uno de sus más estrechos colaboradores.El intendente tiene una visión distinta de los tiempos que la que tienen los macristas, varios radicales y Juez, que quieren acuerdo y precandidaturas antes de fin de año. Mestre sostiene que debe abocarse a cuestiones urgentes de gestión y que los datos que le llegan del Centro Cívico hablan de una fecha electoral pegada a las Paso de agosto o la general de octubre. Con lo cual, dice que lo que sobra es tiempo para armados electorales. Y que no acepta para nada la idea de la interna abierta. "Los que quieren candidaturas ya es porque sólo calientan la silla de una banca", dicen los más allegados a Mestre.Y traducen la frase pública de su jefe respecto de que no va ser "el obstáculo para la construcción de un acuerdo electoral": maneja el Congreso partidario, con lo cual no habrá ningún tipo de alianzas sin su expresa aprobación; y, por ahora, está muy lejos de darse. El equivocado es el otro Los juecistas ya tienen una respuesta a las disculpas que espera Mestre. Sostienen que si el intendente "reconoce sus errores", ellos están dispuestos a conversar. "Las macanas (el término no es textual, pero el más apropiado para un texto periodístico) se las manda Mestre, y Juez es el que tiene que disculparse", sostienen los que conversan más menudo con el senador nacional.También en sintonía con algunos macristas, dicen que no es tan cierto que Mestre tenga el control partidario, que el radicalismo está crujiendo, que hay muchas críticas internas al intendente capitalino y que cada vez son más los que quieren un acuerdo tripartito.Mientras tanto, seguimos sin saber cuántas patas tiene la mesa.