Políticos tan distintos, resultados tan parecidos
Kammerath, Juez y Giacomino encarnaron posturas políticas opuestas. Pero sus gestiones sorprenden por sus resultados de decadencia continuada para la ciudad. Virginia Guevara.
E l intendente Daniel Giacomino y el ex intendente Luis Juez polemizaron ayer por la imagen censurada de Germán Kammerath. Arribaron a la sesuda conclusión de que el ucedeísta fue votado por los vecinos de la ciudad de Córdoba, por lo que su retrato debe estar en el cuadro de los ex intendentes democráticos. La discusión se agotó en su etapa más elemental. Continuarla sería riesgoso, tanto para Juez como para Giacomino: deberían explicar cómo fue que en los ocho años que pasaron desde el fin de la gestión Kammerath –que transcurrieron con crecimiento económico casi continuado e ingresos siempre ascendentes– no lograron sacar a la ciudad de una decadencia que se hizo crónica. Más allá de los cambios políticos y de las filiaciones cambiantes de los tres últimos intendentes, el espacio urbano no reflejó en la última década grandes transformaciones y cuesta mucho encontrar aspectos en los que haya mejorado de manera indiscutible. Las tres gestiones evidenciaron problemas graves para cumplir con las acciones mínimas que se esperan de un municipio: calles transitables, alumbrado que funcione, un sistema cloacal que no eclosione o algún criterio de orden en el tránsito.La caída fue continuada y sólo estuvo disimulada por todo lo que la Provincia y la Nación aportaron en obras. El municipio, desde Kammerath a la fecha, se declaró impotente para casi todo. Juez pudo al principio escudarse en la deuda colosal que había dejado Kammerath. Lo cierto es que ese pasivo dejó de pesar rápidamente, por la reestructuración de deudas que ofreció la Nación y por la abrupta suba de recursos que trajo la expansión de la economía. Uno de los clavos que sigue doliendo de aquellos años es el juicio de la empresa Tecsa, que pretende cobrar más de 50 millones de pesos por la informatización que nunca llegó a concretarse. Giacomino también tuvo en qué escudarse y aún sigue culpando a Juez por otro compromiso, mucho más difícil de pagar: los sueldos que cada mes hay que abonar a los integrantes de la sobredimensionada planta de empleados. Lo cierto es que en el último año logró contener la porción de los ingresos que se llevan los municipales, sin que ello implique mejoras en la ciudad. El cuadro de los intendentes estará completo desde la semana próxima y la foto de Kammerath estará donde la pusieron los vecinos con su voto. El problema es la panorámica de la ciudad, que permanece idéntica desde hace tres gestiones y muestra una imagen degradada. Es la foto de un retroceso que no encuentra punto final.

