Poli promete respeto con distancia
El sucesor de Bergoglio en la Iglesia porteña calificó de ese modo la relación que tendrá con la Presidenta. Video.
La Pampa. El arzobispo designado ayer para la diócesis de Buenos Aires, Mario Poli, adelantó que la relación con la presidenta Cristina Fernández será de "respeto y colaboración, pero con la debida distancia y diferencia". Poli, hasta ahora obispo de La Pampa, aseguró que encarará su gestión en el Arzobispado porteño con la esperanza de que llegue la concordia al país (mirá el video). "Falta diálogo a los argentinos, falta diálogo en serio", remarcó. Estimó además que la Iglesia puede hacer un aporte al consenso "porque tiene mucha sabiduría sobre el diálogo".El prelado habló antes de oficiar un misa en la Unidad 30, la cárcel de menores de Santa Rosa, donde cumplió con el rito de lavar los pies de los jóvenes, emulando el gesto de Jesucristo.Poli lanzó un mensaje contemporizador y expresó que el rol de los pastores "no es político".Tras el giro de la presidenta Cristina Fernández que dejó de lado los conflictos del pasado con Jorge Bergoglio y mostró un acercamiento con el nuevo Papa, Poli manifestó que la relación con el Gobierno nacional se planteará "con respeto y colaboración, pero también con la debida distancia y diferencia, porque somos dos cosas distintas"."La cercanía con la gente también nos hace pensar y podemos decir cosas", acotó el obispo, en referencia a las diferencias y distanciamientos que tuvo Bergoglio, en su momento, con el expresidente Néstor Kirchner.Poli, que asumirá como arzobispo el 20 de abril, aunque luego se quedará unos días más en La Pampa, aceptó hablar ayer con la prensa antes de encabezar la misa en la cárcel de menores y señaló que no sabe quién será su reemplazante en esa provincia. La designación. En ese marco, relató que el llamado telefónico en el cual le avisaron que Bergoglio lo quería como su sucesor en el Arzobispado de Buenos Aires lo tomó por sorpresa y le causó "perplejidad y asombro". También defendió a Bergoglio de las acusaciones referidas a su actuación durante la última dictadura militar: "Es un despecho continuo, hay gente que no acepta, por otro lado, la virtud de la justicia, porque el actual Papa tuvo que comparecer en un juicio y fue exonerado", y añadió que el Papa "no tuvo nada que ver con eso"."Soy porteño, quiero a Buenos Aires, porque cada uno tiene su ciudad –agregó– pero el corazoncito queda acá porque me gusta mucho La Pampa y los pampeanos, hay gente muy buena y he aprendido mucho de la gente sencilla, y voy a Buenos Aires a gastar los años que me quedan", acotó.Al ser consultado sobre su amistad con el Papa, contestó que ahora "Francisco tiene un millón de amigos. Podemos tutearlo, es su cordialidad, su condición de amigo, que la prodigó mucho". ""Su característica es la cercanía con la gente. No quiero arrogarme la exclusividad de la amistad. Hay amigos más cercanos del Papa. A todos generosamente les ofreció la amistad", agregó.

