Para Cristina Fernández, hay conspiración en su contra
En el acto por los 30 años de democracia, la Presidenta no mencionó las muertes violentas de estas dos semanas. “Yo no soy ingenua, no creo en las casualidades”, afirmó, tajante.
Buenos Aires. "Yo no soy ingenua. No creo en las casualidades. Tampoco creo en los hechos que se producen por contagio, algunas cosas que pasan en determinadas fechas son por planificación y ejecutadas con precisión quirúrgica", dijo ayer Cristina Fernández, aludiendo a los episodios violentos que se iniciaron el martes pasado en Córdoba, a raíz de una huelga policial, y que luego se reprodujeron en otras provincias, también aquejadas por policías amotinados (ver Caminito al costado del mundo). Cristina Fernández habló durante 27 minutos, en el Museo del Bicentenario, ubicado en un subsuelo detrás de la Casa Rosada, donde se desarrolló la actividad oficial que recordó los 30 años del retorno de la democracia en el país. Mientras, en la Plaza de Mayo, militantes kirchneristas participaban de un festival musical, a la vez que desde distintos lugares del interior llegaban alarmantes noticias sobre hechos vandálicos.La gravedad de la situación se vio reflejada en el palco de las autoridades, donde sólo estuvieron los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires), Luis Beder Herrera (La Rioja) y Oscar Jorge (La Pampa). El resto prefirió permanecer en sus provincias."Estoy en contacto permanente con los gobernadores –dijo– y me cuentan que de pronto hay zonas liberadas". La Presidenta también expresó su "solidaridad con los ciudadanos afectados" por los saqueos y "que no fueron defendidos por sus autoridades como indica la Constitución". Pero no hizo ninguna mención a los muertos que hubo en los saqueos."Ver gente que saquea con autos y 4x4 conmociona y avergüenza", agregó. También le puso números al problema: "Los 35 mil gendarmes desplegados no pueden sustituir a los 200 mil policías provinciales", dijo, para afirmar que se debe "poner bajo control político y civil a las policías y garantizar la inclusion social si se quiere dar seguridad a los ciudadanos". Sin embargo, en el Gran Buenos Aires permanecen desde hace dos años la mayor parte de gendarmes y prefectos, cumpliendo funciones policiales.Con la presencia de los expresidentes Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá, sentados junto al diputado Ricardo Alfonsín en representación de su padre, el expresidente Raúl Alfonsín, Fernández repasó algunos episodios de estos 30 años de democracia. "El juicio a las juntas militares marcó un hito, luego los condicionamientos de sectores antidemocráticos obligaron a retroceder el camino andado". "¡Alfonsín, Alfonsín!", corearon militantes radicales invitados al acto.Alfonsín fue mencionado varias veces en su discurso, mientras que no nombró a Carlos Menem, Eduardo Duhalde ni, pese a estar allí, a De la Rúa. El peronista Ramón Puerta, otro expresidente provisional, tampoco asistió. "En 1983 íbamos con Néstor al acto de cierre en Santa Cruz y me quedé unos minutos mirando a Alfonsín que cerraba su campaña en la 9 de Julio. 'Néstor, escuchálo, parece Perón cuando habla'", recordó, siendo la respuesta un apurado "vamos, vamos…"."Tengo una sola certeza: todo lo que falta lograr, todo lo que nos falta hacer, sólo se puede hacer en democracia". Antes de su discurso, le entregó el premio Azucena Villaflor (fundadora de Madres de Plaza de Mayo) al cantautor catalán Joan Manuel Serrat (se lo dio a Estela de Carlotto).

