Pagan más los que tienen menos
El modelo es tan pero tan popular que son los sectores de menores ingresos y los trabajadores los que hacen el mayor esfuerzo para sostener el esquema de recaudación.
El modelo es tan pero tan popular que son los sectores de menores ingresos y los trabajadores los que hacen el mayor esfuerzo para sostener el esquema de recaudación (El Gobierno bajó la idea de generalizar Bienes Personales).
De un rápido análisis de los números de la recaudación 2013 informada la semana pasada por la Afip, se advierte que casi la mitad (45,6 por ciento) de lo que el Estado nacional recaudó en concepto de impuestos proviene del IVA mientras que el segundo ítem en importancia (33 por ciento del total) es Ganancias.El IVA es el más regresivo de los impuestos. Grava a la casi mayoría de productos con un 21 por ciento y castiga a los que menos tienen. Así, cuando un multimillonario empresario y un changarín compran cada uno un kilo de yerba pagan exactamente el mismo impuesto. Si una persona con ingresos que no cubre sus necesidades básicas paga lo mismo que alguien de altísimos ingresos, estamos ante un injusto mecanismo de tipo Hood Robin, donde hay una transferencia implícita de los que tienen menos para los pobres para darles a los que tienen más.Ganancias, con sus más que insuficientes actualizaciones, carcome los ingresos de los sectores medios de la población. Cada vez son más los trabajadores alcanzados, que ven deteriorados sus salarios no sólo por la inflación sino también por este impuesto, que lejos está de gravar una ganancia sino que apunta a la retribución misma por la tarea realizada.Ahora, con un Estado que una vez más se quedó sin recursos, una de las salidas que se analizó fue extender la recaudación de un impuesto a todos y todas.El amague de ampliación del impuesto a los Bienes Personales, conocido también como el impuesto a la riqueza, –anunciada por el titular de la Afip, Ricardo Echegaray, y desmentida por el ministro de Economía, Axel Kicillof– apuntaba a mostrarle a millones de argentinos que, al menos para el sistema tributario, son ricos, aunque tengan una casa en un barrio de clase media adquirida después del ahorro de generaciones familiares y con ingresos que alcanzan para la subsistencia.Más allá de anuncios y desmentidas, con la consecuente señal de problemas de liderazgos en el Gobierno, la imaginación recaudadora de los gobernantes de distintos partidos y tendencias ideológicas ha encontrado la misma salida en Argentina en los últimos tiempos: crear o modificar impuestos para abarcar a vastos sectores de la población.La salida por el lado de gravar a los sectores de la economía más concentrados no parece ser la receta a mano. Por caso, el tema de la renta financiera suena como tabú para el kirchnerismo, autodefinido como una tendencia progresista del peronismo.Es que los disfraces ideológicos de los gobiernos pasan pero lo que permanece es el sistema impositivo basado en que pagan más lo que menos tienen.

