“¡Pablo, Moria,una foto!”
Los fotógrafos se permitieron cierta confianza con los artistas en el acto en el Museo del Bicentenario.
Los fotógrafos se permitieron cierta confianza con los artistas en el acto en el Museo del Bicentenario. Al gritar el nombre de Pablo Echarri, por ejemplo, este se dio vuelta y sonrió, mientras que su esposa, Nancy Dupláa, puso los dedos en V. Los fotógrafos gatillaron satisfechos. No sorprendió ver a las actrices Andrea del Boca (de animada charla con Aníbal Fernández) o a Esther Goris. Sí, en cambio, hubo un gran murmullo cuando apareció Moria Casán, quien coincidió en su ingreso con el nuevo presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega. Moria se sentó junto a su hija Sofía Gala, una de las primeras en llegar. Esa fue la fila de los artistas. En un extremo quedó sentada Virginia Inoccenti, en la otra, Flor de la V y su esposo.En la primera fila se sentaron Hebe de Bonafini y otras Madres de Plaza de Mayo, además de los senadores Miguel Ángel Pichetto y Aníbal Fernández; la recientemente despedida del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el exjuez español Baltasar Garzón. Tampoco se perdieron el acto los dos líderes sindicales Antonio Caló y Hugo Yasky, y los empresarios de medios Matías Garfunkel y Sergio Szpolski. El jefe del Ejército, César Milani, se ubicó unas filas detrás del periodista y titular del Cels, Horacio Verbitsky, y de un grupo de intendentes aún leales del conurbano. No hubo políticos opositores, aunque estuvo Leopoldo Moreau. José Ignacio de Mendiguren, flamante diputado por el massista Frente Renovador, apareció temprano y dejó el Museo antes de que hablara Cristina Fernández. El presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, y el jefe de la Anses, Diego Bossio, ocuparon sillas en las primeras filas. Bien al fondo, como quien está en penitencia, Ricardo Echegaray, el titular de la Afip.

