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Otra crisis desgastante que no da respiro

Será difícil, en vista del escenario electoral que se aproxima, que la situación pueda darnos respiro. Un año a las corridas y una crisis que no retrocede.

25 de abril de 2019 a las 12:01 a. m.
Otra crisis desgastante que no da respiro

La crisis cumple un año. Los últimos 12 meses los hemos vivido al borde de un ataque de nervios (algunos, incluso, lo han tenido) y lo peor es que hay pocas señales en el horizonte cercano que indiquen que algo vaya a cambiar.

Desde fines de abril de 2018, los argentinos venimos viendo cómo el dólar se mueve sin control, cómo el riesgo país crece al ritmo de factores internos y externos, y cómo la inflación sigue destruyendo los pocos logros obtenidos en los años anteriores.

La situación es desgastante. La psicología del argentino, ya acostumbrada a los reiterados problemas económicos, parece habituada a soportar lo que sea. Pero el ciclo de crisis que se reiteran parece no terminar más.

Ayer, otra vez todo pareció llegar a un punto límite por la desconfianza de los “mercados” (esa entelequia sin nombres propios a la vista) frente a un país que se debate entre una oposición que no para de especular y un Gobierno que no termina de acertar.

Nuestros abordajes periodísticos a la crisis han sido múltiples, y desde diferentes ópticas. Llevamos semanas cronicando los diversos ángulos de la crisis, siempre con el objetivo de darle al lector un marco de referencia claro. Intentamos especialmente bajar a tierra instrumentos financieros que están lejos del argentino de a pie (el ejemplo de las Lebacs y las Leliq no necesita mayores comentarios).

Hoy, volvemos a dedicar nuestro Primer plano a la situación financiera y económica del país. Analizamos lo que llevamos vivido y tratamos de esbozar algunas respuestas sobre qué nos espera.

Será difícil, en vista del escenario electoral que se aproxima, que la situación pueda darnos respiro a los argentinos. Como también, que los dirigentes, empresarios, sindicalistas y el resto de los actores sociales entiendan que ya no hay margen para más especulaciones.

Porque una crisis que lleva un año merecería que se resignen los egos políticos para tratar de sacar al país adelante. Entre todos. Algo que, sabemos, ya suena a utopía.