Oportunidad perdida
La mayoría de los gobernadores que reclaman más fondos a la Nación cambió su postura y se alineará con el Gobierno nacional.
Hay coincidencia en que el reparto de los fondos federales es injusto para las provincias. El poder central se queda con el 80 por ciento de los ingresos. Esta realidad no es nueva y no la inventaron los Kirchner. Aunque el matrimonio presidencial alimentó la robusta caja de la Nación y la usa como herramienta de presión política a los gobernadores, como ningún otro gobernante.
Al menos en Córdoba, en la campaña electoral para las elecciones legislativas de junio pasado, las tres principales fuerzas políticas (peronismo, Frente Cívico y el radicalismo) coincidieron en prometer a los cordobeses llevar al Congreso el reclamo de la Provincia por el "injusto" reparto de los recursos.
La modificación de ley del Impuesto al Cheque no es la solución definitiva, pero sería el primer paliativo para las provincias.
Sin embargo, la mayoría de los gobernadores, entre ellos, Juan Schiaretti, que reclamaba un reparto más equitativo, ya cambió su discurso, luego de la presión que bajó desde la Casa Rosada. "Si apoyamos el cambio de la ley al cheque nos sacan el resto de los fondos. Será peor la cura que la enfermedad", razonó con pragmatismo un funcionario provincial.
De allí que Schiaretti hizo pública una postura de equilibrista: apoya el cambio en la ley del Impuesto al Cheque, pero propone devolverle a la Nación los fondos "extras" que recibirán las provincias a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF).
En síntesis, Schiaretti quiere preservar su relación con los Kirchner e intenta no quedar mal parado ante los cordobeses, cuando siempre pregonó una postura de firme reclamo al poder central.
Los Kirchner saben que no podrán impedir que el Congreso modifique la ley del Impuesto al Cheque. Por ello, ya tienen decidido vetar la nueva normativa. Pero, para amortiguar el costo político que significará esta decisión, intentan alinear a los gobernadores detrás del argumento de que no se puede "desfinanciar" a la Nación, con un presupuesto ya aprobado. Todo parece indicar que será otra oportunidad que las provincias perderán para modificar una realidad injusta.

