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Normas que son trampas en sí mismas

La sociedad argentina es anómica. Roberto Battaglino.

30 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Normas que son trampas en sí mismas

La sociedad argentina es anómica. Esto es, tiene una perversa tendencia a no cumplir con las normas.Según la definición, la anomia es etimológicamente la ausencia de ley. O, sociológicamente, son las situaciones que llevan a la carencia de normas sociales.

Es un mal muy riesgoso para los cuerpos sociales y más de un estudioso pone a este fenómeno a la cabeza de las conjeturas sobre las razones de la degradación de la Argentina.

En ese contexto de una sociedad y sus dirigentes que desconocen las reglas de juego, con lo cual el juego se torna imposible, surge un elemento muy interesante: las normas que se dictan para no ser cumplidas. Las normas que ya son la trampa en sí misma.

El Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba dictó la ordenanza que establece un tope a lo que se debe destinar en salarios municipales, sabiendo que el torniquete que le aplicaba al Ejecutivo era de cumplimiento casi imposible. El intendente Daniel Giacomino celebró aquella ordenanza, que –si hubiese un orden legal serio– lo deja al borde de la imputación penal por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La Legislatura sancionó con bombos y platillos una amplia reforma política, surgida por iniciativa del propio gobernador Juan Schiaretti, quien designó una comisión que diagnosticó la muerte del sistema electoral cordobés.

Pero la propia Legislatura se las ingenió para demorar la reglamentación de esa publicitada reforma. A menos de un año de los comicios de gobernador (serían en junio o julio próximo), el amague de voto electrónico quedará reducido a una experiencia piloto en una decena de municipios y la boleta única sigue siendo una incógnita. O sea, puede que se vote con el sistema denunciado por tramposo en 2007 y reconocido como agotado por los propios hombres del gobernador.

La reforma tiene otras particularidades: prohíbe las inauguraciones de obras públicas un mes antes de la elección.

Schiaretti, fiel seguidor de las mejores tradiciones de Eduardo Angeloz y José Manuel de la Sota, hace inauguraciones por capítulos y en estos días inaugura el comienzo de las obras. Tales emprendimientos tienen como plazo de ejecución un año, o sea los días previos a la votación para elegir gobernador.

¿Habrá corte de cintas como en todas las campañas? ¿O se respetará la nueva ley que las prohíbe? Un detalle más para una sociedad que no respeta las normas y que sus gobernantes las dictan sabiendo que no las van a cumplir.