Temas del día:

“No voto a Cristina, sino un proyecto de país inclusivo”

Repasamos en cuatro historias las razones para elegir a Bullrich, a Cristina, a Massa o a Randazzo en los comicios más importantes.

05 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
“No voto a Cristina, sino un proyecto de país inclusivo”
Raúl Uting. Empresario Pyme que elogia a Cristina. (Federico López claro)

“Yo no soy personalista. No vo­to a Cristina, sino un proyecto de pa­ís inclusivo. Soy industrialis­ta, y por lo tanto apoyo todos los proyectos que sirvan para el cre­cimiento de la pequeña y la mediana empresa. Sin Pyme, no hay trabajadores; y sin trabajadores, no hay Pyme; es una alianza estratégica. Y como Cristina representa ese proyecto, yo la voy a apoyar. Así como en otro momento apoyé a Alfonsín o a otro candidato”.

Perteneciente a una familia de em­presarios Pyme, Raúl Uting (70 años), al frente de una fábrica de telas no tejidas (derivado del polipropileno), fundamentó así ante este diario por qué votará a la expresidenta en las Paso. La planta industrial de Scalter, en Paso del Rey, municipio de Moreno, oeste del Gran Buenos Aires, es 10 veces más grande que la que hace 11 años tenía. En campaña, hace dos semanas la visitó la candidata a senadora por Unidad Ciudadana.

“En 2002, fabricábamos 20 toneladas por mes; y en 2015, 400 toneladas. Además, pudimos adquirir maquinaria que ni por asomo hubiésemos imaginado y que está al nivel de cualquier país del mundo. Fue gracias a los créditos del Bicentenario; una línea al 9,9 por ciento anual que pagamos todos los argentinos, pero también esa maquinaria está al servicio de todos porque como cualquier maquinaria que se compró, sirvió para modernizar el país, lograr productos y que 6 millones de personas más tengan trabajo”, explica

“En estos 20 meses, venimos apre­tando los dientes, perdiendo ai­re como un globito”, dice Uting con humor. “Bajamos de esas 400 toneladas a 300, y fundamentalmente perdimos rentabilidad, lo que no nos permite comprar ya no una máquina, sino repuestos. La fábrica trabaja prácticamente con rentabilidad negativa. No vamos a despedir gente; con todos adentro, remando juntos, tenemos que llegar a la otra costa del río”, agrega.

“Necesitamos escala y no pode­mos tenerla si no hay merca­do in­terno. Y no lo tendremos si la gen­te no gana plata. Por eso es un absurdo apuntar a la flexibiliza­ción laboral. Necesitamos que nues­tra gente gane mucha guita. A mí me lo enseñó mi papá hace 50 años: cuando nuestros obreros no puedan comprarse una camisa de la tela que fabricamos, tapá los te­lares. Nosotros le prestamos la pla­ta por un ratito a la gente, no le pa­gamos el salario; al ratito nos lo devuelven en consumo”, reflexiona.

Comparaciones

“Se abre la importación para traerlo todo de afuera; Adidas se cierra, importa 4 mil pares de zapatillas por día y nosotros no podemos vender un metro de tela. Esto es joda. Hoy tenemos más de 40 por ciento de capacidad ociosa. Por eso se hace tan difícil mantener la rentabilidad. Los gastos fijos se van al demonio y uno no puede aumentar. La factura de electricidad, junio de 2015 contra junio de 2017, pasó de 340 mil pesos a 1.100.000 pesos por mes, y en 2015 trabajábamos siete días a la semana y ahora cinco”, sostiene.

Cierra con un compromiso: “Seguiremos peleando operación por operación para mantener el barco por sobre la línea de flotación, no nos vencerán”.