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“No se puede mantener una fiesta de consumo sin inversión”

El expresidente del Banco Central, Javier González Fraga, calificó como una buena noticia el acuerdo con el Club de París, pero advirtió que no tendrá demasiados efectos en el corto plazo.

02 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Marcela Pistarini
“No se puede mantener una fiesta de consumo sin inversión”
Diagnóstico. Desde el Banco Central, González Fraga atravesó por dos procesos hiperinflacionarios. Dice que hubo exceso de demanda (La Voz / Martín Baez).

El economista Javier González Fraga tuvo a su cargo el cierre de la Jornada + Maíz de Córdoba, convocada por la Bolsa de Cereales de Córdoba, con el apoyo de La Voz del Interior . El expresidente del Banco Central pronosticó allí un año de recesión y conflictividad por la baja del salario real, con caída del producto y una inflación que estará entre el 30 y 35 por ciento. –¿Cuál es el efecto que tendrá el acuerdo con el Club de París en la economía del país? –En el corto plazo no va pasar demasiado, pero sin duda el acuerdo es una buena noticia. Por ejemplo, permitirá que el sector privado acceda a créditos internacionales para comprar maquinaria en mejores condiciones, para que se restablezcan los mecanismos de los seguros de exportación y para que bajen las tasas de interés para importar bienes de capital, entre otras cosas. Lo que, claramente, no me gustaría es enterarme de que a partir del acuerdo se reflotan viejas ideas como la del tren bala a Rosario. No es que yo esté en contra del tren bala, sino que considero que hay otras prioridades. Si el acuerdo sirve para responder a estas prioridades, bienvenido; si se usa para algún negocio un poco oscuro, no. –¿La economía está tan mal como se percibe en lacalle ?–Estamos terminando una fiesta de consumo y el fin de fiesta nunca es feliz. La fiesta se terminó, porque no se puede mantener una fiesta de consumo sin inversión productiva. Desde la Secretaría de Industria, nos decían que el nivel de inversión se ubicaba en torno al 22 o 24 por ciento del producto, pero según los datos revisados que se conocieron semanas atrás, la inversión fue del 17 por ciento. Si a ese 17 por ciento le restamos la inversión pública, que es de baja productividad, y los inmuebles, que tampoco son inversiones productivas, lo que queda es muy poco. Estamos atravesando el final de la fiesta de consumo que por no haber sido acompañada de una fiesta de inversión está generando un exceso de demanda que genera un proceso inflacionario que atrasa el tipo de cambio, atrasa las tarifas, genera déficit fiscal y una serie de consecuencias como corrida cambiaria y alza de precios. No es catastrófico, pero obliga al Gobierno a introducir los cambios que hemos observado en los últimos meses, como la quita de subsidios y el volver a reinsertarse en el mundo para pedir prestado. La política económica está en revisión, porque es un año recesivo y el camino por donde el Gobierno transitaba se ha estrechado y hoy es un finísimo desfiladero donde te podés caer del lado de una recesión muy grave o del lado de una inflación creciente con corrida cambiara. –¿Qué deberá hacer el gobierno que suceda a Cristina Fernández para remontar esta situación? –Hay que generar un shock de inversión, bajar impuestos, salir del cepo cambiario y volver a insertarse en el mundo adecuadamente, colocando deuda para volver a niveles razonables de endeudamiento. Pero con el mismo énfasis que digo que hay que hacer un shock de inversión, también sostengo que hay que tener mucho cuidado de que ese shock de inversión no sea costa de más pobreza. A quien le toque gobernar a partir de 2015 deberá ser muy cuidadoso para bajar el gasto público, que ha llegado a niveles excesivamente altos, sin perjudicar a los que menos tienen. –Las medidas que está adoptando el Gobierno nacional, ¿ayudan a una transición ordenada de cara a las elecciones de 2015?– Ayudan a que la transición sea ordenada, pero no solucionan los problemas de fondo. Las medidas adoptadas son sensatas, pero insuficientes para que el país retome un sendero de crecimiento. Aunque sí alcanzan para que el Gobierno llegue a las elecciones habiendo arriado la menor cantidad posible de banderas del relato, porque el Gobierno tiene ganas de sobrevivir políticamente.