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"No creo que haya sanciones; queda el litigio por la compensación"

Aldo Ferrer, embajador argentino en Francia. El diplomático y economista sostuvo que los españoles se dieron cuenta de que las propias empresas ibéricas serían las principales afectadas con las represalias por Repsol.

24 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
"No creo que haya sanciones; queda el litigio por la compensación"
Voto positivo. “Lo importante es tener la conducción de la empresa, y la conducción se gana con lo que ya se ha decidido”, dijo Ferrer (Ramiro Pereyra/LaVoz).

Aldo Ferrer, embajador en Francia y ex ministro de Economía de la Nación, tiene un extenso currículum profesional y en el sector público. Recuerda que a los 31 años fue ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires en la gestión de Oscar Alende. Sin decirlo, minimiza así las críticas que se efectúan a sectores juveniles que tienen peso en el entorno de la presidenta Cristina Kirchner. Invitado por al Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, el autor de la recordada frase "vivir con lo nuestro", dialogó ayer con La Voz del Interior. –¿Qué opina de la expropiación de YPF? –Se ha restablecido la normalidad, luego del resultado negativo de la privatización, que no se tuvo que realizar. La privatización llevó el accionar de la empresa a objetivos de corto plazo, que es maximizar la renta para sus accionistas. Con YPF (en manos privadas) cayó la producción, bajaron las reservas y apareció el déficit energético. –¿Qué responsabilidad le cabe al Gobierno nacional? –Yo creo que la política energética no es sólo la del petróleo; en otras áreas hubo avances importantes: la terminación de Atucha II, un plan nuclear a futuro, el desarrollo de las energías no convencionales, aumento del parque eléctrico. Sin perjuicio de hacer el juicio histórico, si se pudo haber hecho antes o no, lo importante es qué hacemos para que YPF sea lo que tenga que ser. Entre otras cosas, debe recuperar su acerbo científico-tecnológico, que era muy importante. La suerte de YPF va a estar ligada a esa posibilidad. –Algunos piden que se estatice el ciento por ciento. –Lo importante es tener la conducción de la empresa, y la conducción se gana con lo que ya se ha decidido. –¿No se corre el riesgo de repetir la experiencia de otras empresas estatales, que se llene de puestos y empleos políticos. –Si se hacen esas cosas, la cosa va a andar muy mal. En las privatizaciones que se hicieron en sectores en los cuales hubo una gran renovación tecnológica (telecomunicaciones), hubo un cambio en el servicio por el impacto tecnológico. En las privatizaciones con una tecnología estabilizada –transporte, agua– no anduvieron. Lo de Aerolíneas fue un desastre. El saldo de ese proceso neoliberal, de la venta irrestricta del patrimonio público, no dio resultados; esto no quiere decir que no había que hacer reformas muy profundas. De aquí en adelante hay un gran desafío, que va a depender en gran medida de lo que pase en la solidez de la macroeconomía. Para que podamos tener una buena YPF, vamos a tener que tener finanzas públicas sólidas, un tipo de cambio competitivo, superávit en los pagos internacionales, comportamiento razonable de los precios, evitar la fuga de capitales. –¿Hay que esperar más sanciones de Europa? –No creo. No hubo sanciones; hubo declaraciones que expresan la visión que predomina en Europa, que es neoliberal. Además, es una visión de países que fueron colonialistas y que tienen una visión céntrica del poder. Argentina no necesita crédito internacional, se basa en sus propios recursos, en su ahorro interno, tiene que evitar la fuga de capitales, consolidar su democracia. –¿No habrá entonces otras medidas? –No las habrá. Acá lo que queda pendiente es el litigio por la compensación. Yo creo que se dieron cuenta (los españoles) de que las principales perjudicadas de esa actitud eran las propias empresas españolas.