Temas del día:

Nerviosa al principio, distendida al final

La candidata kirchnerista llegó sobre la hora. Estaba todo su equipo y ningún otro candidato.

23 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Nerviosa al principio, distendida al final
Consultas. Scotto con Fresneda, en un intervalo (La Voz / Sergio Cejas ).

Llegó sobre la hora y se le notaban los nervios. La acompañaban dos de sus principales co­laboradores, Marisa Velasco y Marcos Ibáñez. Saludó a políticos y periodistas en su rápido camino hacia el detrás del escenario. Ya sentada en el camarín, frente al espejo, le dijo: "No tanto, no tanto", a la maquilladora. Carolina Scotto se vistió para el debate con sencillez, como viste siempre. Llevaba el cabello suelto, una blusa de color blanco y negro, un saco blanco corto, pantalones oscuros y zapatos negros, bajos y acordonados. La acompañó sólo su equipo de campaña; no estaban los ­demás candidatos de la lista ni los militantes de Unidos ­Organizados. Arrancó el debate con una tapita de agua en la mano, que movía constantemente. En los primeros cortes, se dedicó a repasar sus papeles, tachar lo que ya había dicho y recibir algún comentario de Ibáñez, de Velasco, de Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos de la Nación, o del asesor Mario Riorda.Con los minutos tomó confianza y pasada la primera hora, Scotto ya estaba suelta y segura. Dejó la tapita y tomó con decisión el atril y el micrófono. Hacía preguntas y cuestionaba con insistencia a Oscar Aguad; lo hizo enojar y también lo hizo reír.Scotto terminó distendida y conforme. "Estuvo bueno, esto es lo que queríamos, debatir", concluyó.

Con poca experiencia

“Aguad lleva ocho años de debates en la Cámara de Diputados, ­Carolina recién arranca y estuvo muy bien”, observaron los colaboradores de Scotto.