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Nazis, peronismo y los pifies de Cristina

No es sencillo comprender las razones de semejantes derrapes históricos. Tal vez la presidenta Cristina Fernández tenga un limitado conocimiento de la historia del siglo 20, aunque también se pueden atribuir sus errores a un pésimo asesoramiento.

06 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Nazis, peronismo y los pifies de Cristina

No es sencillo comprender las razones de semejantes derrapes históricos. Tal vez la presidenta Cristina Fernández tenga un limitado conocimiento de la historia del siglo 20, aunque también se pueden atribuir sus errores a un pésimo asesoramiento. De lo contrario, estamos ante otro episodio en el que acomoda la historia a las necesidades de su relato épico. En el marco de otro multifacético discurso, Cristina aprovechó ayer al hablar de Mercedes Benz para aludir a Adolf Hitler y a la llegada de esa empresa a la Argentina. En todos los casos tuvo interpretaciones, omisiones u aceptaciones, en principio, groseras para una jefa de Estado, y más si se precia como paladín en la lucha por los derechos humanos.Sobre Hitler, Cristina llegó a justificarlo con una simplificación: "Fue la consecuencia de las condiciones que los aliados impusieron a la Alemania vencida en el Tratado de Versailles". Lo lanzó así, como suele ocurrir en cada discurso por cadena nacional, sin masticarlo ni interpretar la dimensión.Y tiró una bajada al plano local cuando elogió que Juan Domingo Perón facilitara la llegada de Mercedes Benz a la Argentina. No sabe o no quiso advertir que la historia ya aclaró que la llegada de Daimler Benz no fue una inocente inversión económica.Su llegada, certificada en 1951, durante el primer peronismo, se contextualiza en la progresiva salida de capitales que se dio en Alemania desde 1943, cuando los industriales reunidos en Estrasburgo (Francia) comprendieron que la guerra estaba perdida. Entre ese año y 1948, se radicaron en Argentina casi 300 firmas alemanas. En principio, no fueron inversiones genuinas, sino pantallas para el gigantesco lavado de dinero de posguerra, que los historiadores conservadores llamaron "el milagro alemán".La investigadora germana Gaby Weber, autora de Los expedientes Eichmann , entre otras obras, llegó después de muchos años de investigaciones a descubrir por qué se formó Mercedes Benz de Argentina, con el aval de Perón y dirigida por Jorge Antonio.La empresa, algo que le reconoció a media lengua el propio Antonio, sirvió para la mayor operación de lavado de dinero nazi. Le permitió a Alemania, desde 1951, reingresar fondos robados por el Tercer Reich y depositados en Suiza. Lo hacían a través de operaciones de importaciones y exportaciones hacia la Argentina que en la práctica no se realizaban. Uno de los empleados de la Mercedes era nada menos que el criminal Adolf Eichman."Con los alemanes hicimos mucha plata", le dijo Antonio, en el ocaso de su vida, a Weber. En poco tiempo, el empresario fue accionista de 50 empresas, casi todas de origen alemán.Pero la otra historia de Mercedes Benz que Cristina no vio o no quiso ver es la de los años '70, justamente el tiempo que más le gusta recuperar al kirchnerismo. Las denuncias que tuvo la empresa sobre ese tiempo llegan a los 14 empleados desaparecidos. Su suerte se selló después de que la empresa negara la formación de un sindicato independiente y despidiera a 118 empleados.El guiño a Mercedes contrasta con la promoción de acciones judiciales por supuestas violaciones a los derechos humanos contra empresarios, como Carlos Blaquier (Ingenio Ledesma), en cuyo caso la Justicia dictó la falta de mérito.

Algunos contactos

Jorge Antonio fue el encargado de timonear el desembarco de Mercedes Benz y de otras empresas alemanas. Su principal espada fue el secretario privado de Perón, Rodolfo Freude (lo era junto a Juan Duarte). Este era hijo de Ludwig Freude, un industrial alemán de ideología nazi. En los primeros años del peronismo, también operó Ricardo Walther Oscar Darré, el argentino que fue ministro de Agricultura de Hitler.