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Murió Aída Kancepolski, abuela de Plaza de Mayo

Tenía 96 años.

05 de agosto de 2020 a las 08:02 a. m.
Murió Aída Kancepolski, abuela de Plaza de Mayo

La abuela de Plaza de Mayo Aída Kancepolski falleció a los 96 años y dejó "una vida signada por la voluntad y fortaleza para superar obstáculos", según la recordó la organización Abuelas de Plaza de Mayo.

"Aída Kancepolski, que hace apenas unas semanas grababa, desde su casa y junto a su nieto Sebastián, un video para alentar la búsqueda de los casi 300 nietos y nietas que faltan, esta mañana (por el martes) se durmió y no volvió a despertar. Con 96 años y una vida signada por la voluntad y fortaleza para superar obstáculos, Aída nos deja su legado en esta lucha", indicó la organización.

Sus padres llegaron a la Argentina desde Polonia, escapando del hambre derramado por la guerra. Se recibió de profesora de corte y confección, trabajó en una fábrica de tejidos y, más tarde, en una casa de modas. Se casó y tuvo tres hijos, entre ellos Walter.

"Cuando Walter terminó el colegio secundario, fue a visitar a su padre que vivía en Miramar y decidió quedarse a estudiar en Mar del Plata. Allí conoció a Patricia Marcuzzo. Se enamoraron. Patricia estaba embarazada cuando los jóvenes fueron secuestrados, entre el 18 y el 20 de octubre de 1977, en Mar del Plata", informó Abuelas.

Aída comenzó la búsqueda como todas las Madres y Abuelas: comisarías, reparticiones militares, la embajada de Alemania, organismos de derechos humanos, hasta que finalmente conoció a las Abuelas. Las primeras noticias sobre Walter y Patricia llegaron a través de sobrevivientes de los centros clandestinos de detención.

"Liberados de \'La Cacha\' habían compartido cautiverio con Walter, y sobrevivientes de la Esma habían visto a Patricia en la llamada \'pieza de las embarazadas\'.  Allí, en abril de 1978, \'Paty\', como la llamaban sus compañeras de cautiverio, tuvo un varón. A pesar de los datos que iban saliendo a la luz, nada sabía Aída del bebé. Y lo seguía buscando. Hasta que en 1983 fue localizado por la filial Mar del Plata de Abuelas", se informó.

"El niño había sido entregado a la familia materna, que no tenía contacto con la paterna. Sebastián continuó viviendo con su abuela en la ciudad balnearia. Aída lo visitaba permanente hasta que, cuando fue mayor, Sebastián comenzó a viajar a Buenos Aires, donde hace años reside. Hasta esta mañana cuidó de su Abuela", se indicó.

"Aída era una mujer inquieta, activa, dedicada a su familia. Le encantaban las fiestas y los agasajos. Quedarán en la memoria de todas y todos sus anteojos modernos y los comentarios agudos arrojados al final de cada reunión de comisión; extrañaremos su calidez y la picardía con la que entregaba caramelos a escondidas, por temor a que no alcanzaran para todos; recordaremos su lucidez para discernir lo justo de lo injusto. Tu legado es el compromiso que seguirá intacto en nuestra búsqueda. Hasta siempre, querida Aída", la recordó Abuelas.