Mujeres en tinieblas
“A los hombres les manipulaban la mente. A nosotras, también el cuerpo”, dice una víctima.
"Otra noche me sacan, me llevan a un lugar donde sentía el aire libre y me hacen desnudar. Al lado mío, cerquita, estaba Gloria, también desnuda. Esa noche fue terrible: todo el mundo pasaba, nos tocaba, nos manoseaban; a mí me retorcían el pezón; era como que nosotras estábamos ahí para que todos nos hicieran algo. Y viene uno de atrás –yo estaba frente a una pared– y me dice despacito: 'Date vuelta'. Me doy vuelta y me dice: 'Ponete de rodillas", y ahí me dice –así todo como muy tranquilo, sin agresión–: 'Abrí la boca'"... Los puntos suspensivos, como desmayo de un relato que se queda sin aliento para decir lo más tremendo, van a dar a una imprecisa versión del espanto cuyas honduras y negruras sólo sabe la piel de quien las ha vivido. Todo lo que se diga del infierno no es el infierno. Aquellos que pudieron emerger de la dimensión más tenebrosa de la dictadura trajeron noticias de la inefable experiencia, pero nunca aprehenderemos lo que tanta dolorosa intensidad dejó en las sensaciones. Es ya todo un estremecimiento tratar de concebir que haya sido posible respirar de un aire cotidiano asfixiado de torturas, asesinatos y más desgarros. Per, o además, en ese infierno había un círculo reservado sólo para mujeres.En un reino en el que el imperio de la fuerza liberaba abyectas perversiones de los represores, en los que las personas que caían en sus manos eran consideradas "paquetes" y tratadas como tal, ¿qué podía evitar que se descargaran sobre las mujeres los más feroces y precarios impulsos?En el juicio de La Perla, las palabras no alcanzan la hondura de semejantes padecimientos, pero se abren camino para revelar y exponer sobre hechos tan atroces que no pueden ser archivados por la historia sin que la Justicia les acerque una mínima redención. Una "cifra negra" El miércoles, en la última audiencia del año (el juicio seguirá el 26 de enero), la fiscal Virginia Miguel Carmona trajo a la conciencia del proceso la violencia de género, un látigo que "atraviesa de una manera transversal a todos los hechos cuyas víctimas han sido y son mujeres". "Los ataques sexuales no fueron hechos aislados, sino que, muy por el contrario, constituyeron una práctica generalizada", sostuvo, en un alegato de vibración especial. "En los campos de concentración, la desnudez a la que sometieron forzadamente a las detenidas/secuestradas creaba el impudoroso entorno para el ataque sexual, masivo y sistemático por parte de los secuestradores".Eso es lo que cuenta el testimonio de Miriam Salvador, que abre este texto. Y hubo más, con los que la fiscal trató de apuntar la inmensidad de los crímenes."Me llevaron hacia el baño, me desnudaron, me colocaron una venda en los ojos. Estaba lleno de gente (...). Yo era virgen; tenía 17 años. Me violaron y me sometieron a todo tipo de abusos". Aquella adolescente ultrajada era Lila Monje."En otro momento, en esa especie de mesa donde me estaban aplicando golpes, vejámenes y electricidad, fui violada. No sé si fueron varias personas, porque yo estaba con la venda, sujetada, sometida, con los hombros y los brazos contra la mesa. En las piernas, como yo no quería abrirlas, me quedaron las marcas de las uñas de la fuerza que ellos hicieron". Este es sólo un pequeño fragmento de los indecibles abusos y tormentos que contó Gloria Di Rienzo.Graciela Geuna, sobreviviente y testigo esencial, lo había dicho: "La mujeres sufríamos siempre un plus, porque a los hombres los represores trataban de manipularles la mente y apoderarse de ella, y a las mujeres, de la mente y del cuerpo".En su encendido alegato, Virginia Miguel Carmona señaló una "cifra negra" de delitos de índole sexual que no han sido denunciados, como que entre más de 700 víctimas sólo se juzga un hecho de violación y dos de abuso deshonesto. "Muchas sobrevivientes continúan anegadas en el más profundo de los silencios, destruidas física y emocionalmente. La perversidad del sistema machista hace que la víctima sea la que lleva el estigma".Según el estatuto de Roma –apuntó la fiscal–, la violación y cualquier otra forma de abuso sexual son un crimen de lesa humanidad cuando fueron perpetrados en el marco de un ataque sistemático o generalizado contra una población civil.Todo lo que se diga del infierno no es el infierno. Pero la memoria es capaz de alumbrar una intuición reveladora que nos aleje de un mundo en que las fieras que se esconden bajo la piel de los perversos puedan tomar el mando de la oscuridad.

