Mestre-Suoem, la pelea que define la segunda gestión
No son pocas las dudas sobre el Esop, ni son certeras las posibilidades de que haya tantos fondos.
Los mestristas –que se adjudicaban como una virtud la amabilísima relación que mantenían con el Suoem– eligen ahora el espejo de Ramón Mestre padre y aseguran que una larga pulseada con el Suoem no impide luego una buena gestión. En las aguerridas huestes de Rubén Daniele también preparan las armas –las que todos los cordobeses conocen, y también acciones legales– y recuerdan que, luego de la larga batalla con el padre del actual intendente, llegó el Estatuto del Empleado Municipal, reservorio de todos los privilegios laborales que gozan los municipales.Ninguno de los bandos duda de que están a las puertas de un largo conflicto. Tras dos semanas de parálisis municipal, casi nadie en Córdoba duda, tampoco, de que las víctimas estarán en el mismo lugar de siempre: fuera del Palacio 6 de Julio.Lo real es que se trata de una pelea de fondo: Mestre y el Suoem están dirimiendo quién mandará en "la segunda mitad del camino" de la gestión radical.En la primera mitad, el nivel de conflictividad fue el habitual del Suoem: asambleas que se arreglaron casi siempre con horas extras o bonificaciones. El gremio no objetó el control del presentismo ni los despidos de faltadores seriales. El único conflicto potencial fue el de los pases a planta, dirimido a favor del gremio, con concursos públicos que garantizaron la efectivización de unos 2.400 contratados. El gasto salarial creció más que la inflación durante los cuatro años de gestión y la consulta previa con Daniele fue norma ante cada decisión.Vale la pena recordar la razón formal del actual conflicto: la creación del Ente de Servicios y Obras Públicas (Esop) que fue acordado entre Mestre y el gobernador electo, Juan Schiaretti, a los fines de preparar una vía de ejecución rápida de obra pública, para el supuesto caso de que lluevan préstamos internacionales o bajen recursos nacionales en un eventual gobierno de Mauricio Macri. Los mestristas entendieron que esa misma figura permitiría centralizar el manejo de la basura –manteniendo el gerenciamiento privado– a los fines de dejar de pagar IVA sobre sueldos. Y después agregaron que ese ente podría hacer cualquier obra, prestar cualquier servicio, contratar, endeudarse y transformarse en un virtual municipio paralelo. Así se aprobó en primera lectura, con apoyo de Unión por Córdoba.Tras la reacción gremial, se acotaron las funciones del Esop, pero no tanto como exige el Suoem. El martes ese ente acotado será sometido a audiencia pública y todo indica que será aprobado en segunda lectura el jueves. Lo real es que o se aprueba el jueves, o es muy posible que no se apruebe nunca: el 30 asumen los nuevos integrantes del Concejo y al radicalismo ya no le alcanzará con el peronismo para llegar a los dos tercios.Tras la aprobación comenzará la batalla más dura: "Las tareas municipales las hacemos nosotros o no las hace nadie", resumió Daniele. El Suoem entiende que el ente apunta a reemplazar las funciones de los municipales y, extraoficialmente, en el Ejecutivo lo admiten: "Es más negocio pagarles el sueldo para que no hagan nada que depender del Suoem para cada cosa", dicen cerca del intendente.El contraataque de Mestre pegó donde más les duele a los municipales: supresión de horas extras y prolongaciones de jornada, y anuncio de descuento de horas no trabajadas. Que las protestas dejen de salirles gratis a los municipales, parece un paso de estricta justicia, sean cuales fueran las razones de las medidas de fuerza.De momento, ambas partes suben la conflictividad y el camino de salida de la lucha parece compleja: para Mestre, dar marcha atrás con el Esop sería el equivalente a dejar su segunda gestión en manos de Rubén Daniele. Y el Suoem, que nunca perdió una batalla en más de 30 años, no está dispuesto a que esta sea la primera.Las perspectivas para los vecinos son inciertas por donde se las mire. No son pocas las dudas sobre el Esop ni son certeras las posibilidades de que haya tantos fondos para obra pública. La vía de seguir pagando salarios municipales –más del 62 por ciento del total de recursos de la ciudad– y al mismo tiempo incrementar las tercerización de servicios a través del ente sólo puede entusiasmar si se renuncia a la operación matemática de sumar: un sueldo por no hacer nada y otro por hacer son dos sueldos. Y además de la incertidumbre, tendrán un conflicto de proporciones sobre la ciudad.

