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Luz y Fuerza, la defensa corporativa y la política

La nueva conducción de Luz y Fuerza promete independencia política, tanto de la Provincia como de la Nación. Desde 2003, el saliente Juan Leyría se embanderó con el kirchnerismo. Luis Kempa.

11 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Luz y Fuerza, la defensa corporativa y la política

Desde la época de Agustín Tosco, Luz y Fuerza de Córdoba es uno de los pocos sindicatos en los que la defensa corporativa de sus afiliados es la premisa esencial a la que debe atenerse quien conduzca el gremio, más allá de su pertenencia política.

Los dirigentes lucifuercistas grafican esa condición con una frase: “Del gremio para afuera cada uno puede militar donde quiera, pero para adentro sólo somos de Luz y Fuerza”.

En ese marco, el peronista Gabriel Suárez –quien obtuvo un triunfo contundente en las elecciones realizadas el viernes pasado–, reafirmó que uno de los ejes de su gestión será mantener la “independencia política” del sindicato. Y, con igual fuerza preservar, a rajatabla, todas las conquistas gremiales del convenio laboral, que se mantienen intocables desde hace casi 40 años.

Pese al manual de los lucifuercistas, a partir de 2004, el sindicato quedó embanderado con el kirchnerismo a partir de la ferviente adhesión del titular saliente, Juan Leyría, al “modelo nacional y popular”. Ese alineamiento no era compartido con igual énfasis por todo el resto de la conducción. Aunque desde el Gobierno vieron con alivio la llegada de un justicialista al sindicato más opositor a José Manuel de la Sota –desde que el mandatario impulsó sin éxito en 2000 la privatización de la Epec–, el nuevo jefe de Luz y Fuerza promete tomar distancia política, tanto de la Provincia como de la Nación.

Suárez atribuye que, por causa del enfrentamiento entre ambas jurisdicciones 
–que en parte vincula a actitudes personales de De la Sota y de Cristina Fernández–, los cordobeses se ven perjudicados en la prestación del servicio eléctrico.

Pone como ejemplo la orden de la Nación de retirar parte de los generadores móviles que hay en la provincia, propiedad de la sociedad estatal Energía Argentina SA (Enarsa), medida paralizada por la Justicia.

El sindicalista, que tuvo una muy buena relación con el expresidente Néstor Kirchner, y que mantiene el diálogo con el ministro de Planificación Julio de Vido, dice estar dispuesto a interceder a favor de la Epec, si persiste el enfrentamiento entre la Nación y la Provincia. “Si es necesario movilizaremos al gremio para reclamarle a la Nación, para que no perjudique a la población cordobesa, por una pelea política”, desafía.

En lo que será su relación con la empresa eléctrica, está a favor de la continuidad del actual directorio que encabeza Osvaldo Simone.

Opina que sería una “equivocación” cambiar el directorio, que caracteriza como “eminentemente técnico”, y elogia por algunas de sus acciones.

En el plano gremial, los comicios lucifuercistas mostraron la alta participación de los afiliados, que llegó a más del 90 por ciento. Las elecciones realizadas por la UOM-Córdoba, en septiembre pasado, no superaron el 20 por ciento de sufragantes.

Aunque los sondeos previos perfilaban un triunfo de Suárez, la diferencia de 34 puntos que le sacó a su principal oponente sorprendió a todos.

La semana próxima, después de 11 años, un peronista volverá a conducir Luz y Fuerza, con un contexto complicado en la Epec, por la falta de inversión y el enfrentamiento con la Nación.