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Los iracundos

¿Por qué causa el kirchnerismo decidió transitar el primer tramo de la campaña hacia octubre entre dicterios y maldiciones?

21 de agosto de 2013 a las 12:01 a. m.
Los iracundos

La secuencia de respuestas destempladas 
que el oficialismo nacional encadenó tras el drenaje de votos que sufrió en las primarias desconcierta como estrategia política.

Desde su derrota, la vocería del Gobierno 
regresó a personeros extremos que habían 
permanecido ocultos durante la campaña y se
degradó la moderación que venían sosteniendo referentes con mejor imagen pública.

Carlos Kunkel y Aníbal Fernández regresaron al primer plano de la patrística oficial y Luis D’Elía volvió a convocar con métodos 
fascistoides. La jefa K en Diputados, Juliana 
Di Tullio, desvarió con una denuncia de golpe y Daniel Scioli avaló el naufragio con advertencias no menos imprecisas sobre riesgos de inestabilidad.

¿Por qué el kirchnerismo decidió transitar el primer
tramo de la campaña hacia 
octubre entre dicterios y 
maldiciones? ¿Los gritos 
obedecen a un despecho calculado o expresan solamente un reflejo visceral?

Quienes todavía esperan de la Presidenta el genio táctico para revertir el fracaso de las primarias, vacilan. Convertir al oficialismo en la Virgen de los Sicarios no suena como un recurso eficiente para recuperar los votos en fuga. A menos que los sondeos encargados por la Casa Rosada 
estén augurando una pérdida mayor y se torne necesario salir a blindar con sobredosis de
fanatismo el bloque duro de votantes propios, para no perforar el piso en octubre.

De todos modos, no habría que descartar la opción más factible: que no esté presente ninguna racionalidad instrumental. Que el impacto de la derrota y el daño infligido por los votos al espejismo de la autosucesión haya sumido a la conducción política en un desorden, simple y grave. Pasa en las mejores familias.