Los costos de gobernar sin partido
Hasta que se recomponga el sistema de partidos, va a haber desde inestabilidad institucional hasta baches en las calles.
La democracia sin partidos está tan en deuda como aquel cuestionado sistema partidocrático al que una amplia mayoría de argentinos celebró sepultar en los albores del siglo.La Argentina ha tenido un sistema de partidos flexible, con las fuerzas mayoritarias agrupando a personas unidas más por lazos de afecto o históricos que por identidad de pensamiento. Por eso, que gobernase el peronismo o el radicalismo no garantizaba ningún tipo de definición de políticas de Estado. En gestión, cada partido podía tener acciones de lo más contradictorias. Eso junto con un mecanismo prebendario de repartos de cargos.El sistema estalló y la Argentina se quedó sin partidos. Las consecuencias se advierten una década después. La foto de un Congreso atomizado, con bloques casi personales, le está quitando al Parlamento el débil y efímero prestigio que amagó recuperar hace unos meses.El gobierno de Daniel Giacomino en la ciudad de Córdoba, continuidad de la administración de Luis Juez, desnuda el fracaso de la eliminación del sistema de partidos.El medio millar de designaciones de funcionarios en poco más de dos años de gestión revela la total incapacidad para armar equipos de un intendente que llegó de la mano de un liderazgo personal (que sigue estando lejos de ser un partido) y lo primero que hizo fue romper con su mentor.La Municipalidad gobernada por partidos era un botín para militantes. Juez, sin partido, mantuvo e incrementó esa tradición.La Municipalidad gobernada sin partido es un culebrón de acusaciones entre funcionarios que se dicen de todo en público y el intendente los ratifica, en medio de rencillas domésticas y hasta matrimoniales.Es un municipio que no puede tapar baches, ni poner lamparitas, ni ordenar el tránsito. ¿Se necesita partido para tapar baches, poner lamparitas y ordenar el tránsito? Sí, se necesitan partidos. Obvio, no como los que gobernaron en el siglo pasado. Pero sin un sistema de partidos vamos a tener desde inestabilidad institucional en el país hasta baches en la ciudad.

